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Ruptura en la Asociación de Agencias


Se veía venir. La polémica suscitada por el palmarés del último festival de El Sol empieza a dejar bien patente la ruptura que existe dentro de la asociación de agencias de publicidad (AEACP). En una nota que reproducimos textualmente en nuestra web, la asociación deja los deberes para la próxima edición del festival. Es decir que aquí nadie va a devolver los Soles fraudulentos y se va a esconder la porquería debajo de la alfombra. Mala y errónea decisión, que me temo únicamnete satisface a los que saben que tienen que agachar la cabeza y devolver los metales.
La decisión de la AEACP es tibia porque no quiere coger el toro por los cuernos, y porque una de las agencias implicadas -hablemos claro, aunque salpique- tiene a su presidente al frente de la asociación. Y encima ha sido la Agencia del Festival, cosa que no discuto salvo que se revisara hoy ese palmarés. Dicen que el que calla otorga. Pues eso.
Mientras uno se recuperaba de tan lamentable comunicado ha llegado a nuestra redacción una nota en la que el Presidente de Shackleton, Pablo Alzugaray, dimite como miembro del comité de la asociación por no compartir las decisiones tomadas. Y esta sí que es una mala noticia. Porque Pablo ha sido siempre uno de los valedores de las grandes batallas de este sector. Por otra parte, es esa una decisión que le honra. Porque no ha querido tragar o mirar para otro lado, porque ha preferido salir del stablishment antes de montar un escándalo.
Personalmente creo que aquí los que deberían haber dimitido son tanto el director del festival como el presidente de la asociación, y no Alzugaray. Quizá no tengan toda la culpa, pero sí buena parte como máximos responsables de El Sol. Ahora todo queda en entredicho, y es posible que todo esto pase factura a la próxima edición del festival. Sería lo normal. A nadie le gusta que le engañen dos veces seguidas.
Evidente.
PD. Pero que los árboles nos dejen ver el bosque: lo del Gefate también merece un castigo aparte. Por muy orgullosos que están sus creadores y los palmeros de turno.