Parece que el pasado comité ejecutivo de la asociación de agencias de publicidad (AEACP) ha estado calentito. Por un lado, los que preferían mirar para otro lado; por otro, los que veían necesario actuar ya y quienes pensaban que lo mejor era tomar medidas a partir de la próxima edición de El Sol. Y al final fue esta última opción la que se impuso por aquello de que a nadie le gusta que muestren sus vergüenzas en público. Y había unos cuantos implicados en el desaguisado palmarés de este año.
A mí todo esto me parece un poco chapucero y suena a lo que dicen los niños cuando se portan mal: “ya no lo haré más, papá” (hasta la siguiente, claro). El problema es que el mal ya está hecho y quien han salido perjudicadas son las agencias y el sector. Y si no que encuesten a los clientes, a ver qué opinan. Porque este el problema más grave (la falta de credibilidad), no nos engañemos. Son los que pagan.
Me parece interesante que al menos alguien haya provocado este debate dentro de la asociación y se trate de mejorar la cosa el año que viene. Lo que no sé es si ya será demasiado tarde. Poner parches no siempre es la mejor solución.
El peligro de que se vuelva a premiar otro “Getafe” o se cuelen truchitos o truchazos está ahí. Y ya no habrá una tercera oportunidad. Seguro.
Mirar para otro lado
Ruptura en la Asociación de Agencias

Se veía venir. La polémica suscitada por el palmarés del último festival de El Sol empieza a dejar bien patente la ruptura que existe dentro de la asociación de agencias de publicidad (AEACP). En una nota que reproducimos textualmente en nuestra web, la asociación deja los deberes para la próxima edición del festival. Es decir que aquí nadie va a devolver los Soles fraudulentos y se va a esconder la porquería debajo de la alfombra. Mala y errónea decisión, que me temo únicamnete satisface a los que saben que tienen que agachar la cabeza y devolver los metales.
La decisión de la AEACP es tibia porque no quiere coger el toro por los cuernos, y porque una de las agencias implicadas -hablemos claro, aunque salpique- tiene a su presidente al frente de la asociación. Y encima ha sido la Agencia del Festival, cosa que no discuto salvo que se revisara hoy ese palmarés. Dicen que el que calla otorga. Pues eso.
Mientras uno se recuperaba de tan lamentable comunicado ha llegado a nuestra redacción una nota en la que el Presidente de Shackleton, Pablo Alzugaray, dimite como miembro del comité de la asociación por no compartir las decisiones tomadas. Y esta sí que es una mala noticia. Porque Pablo ha sido siempre uno de los valedores de las grandes batallas de este sector. Por otra parte, es esa una decisión que le honra. Porque no ha querido tragar o mirar para otro lado, porque ha preferido salir del stablishment antes de montar un escándalo.
Personalmente creo que aquí los que deberían haber dimitido son tanto el director del festival como el presidente de la asociación, y no Alzugaray. Quizá no tengan toda la culpa, pero sí buena parte como máximos responsables de El Sol. Ahora todo queda en entredicho, y es posible que todo esto pase factura a la próxima edición del festival. Sería lo normal. A nadie le gusta que le engañen dos veces seguidas.
Evidente.
PD. Pero que los árboles nos dejen ver el bosque: lo del Gefate también merece un castigo aparte. Por muy orgullosos que están sus creadores y los palmeros de turno.
Muere el diseñador de los Ferrari

Mucha gente ha soñado con pilotar un Testarrosa o conducir el Alfa Romeo Spider pero pocos conocíamos quién era la cabeza creativa del diseño. Pues era el ingeniero italiano Sergio Pininfarina, quien falleció ayer en su casa de Turín acompañado por su mujer, Giorgia, y sus hijos, Lorenza y Paolo.
Según he podido documentarme, este personaje está estrechamente unido al diseño de coches italianos y a Ferrari, pues la firma Pininfarina, compañía familiar dedicada al diseño y la construcción de automóviles —donde el ingeniero trabajó gran parte de su vida— ha diseñado algunos de los coches más sofisticados y aclamados de la famosa escudería de Maranello, como el Scaglietti o el 599 GTB. La marca Pininfarina también trabajó en otras áreas creativas en la que el ingeniero contribuyó a los diseños de coches como el Peugeot 406 coupé, el Ford streetka, el Lancia Gamma y el Cadillac Allanté.
Estamos por tanto ante la marcha de un crack creativo, de esos que han estado en la sombra haciendo un trabajo excelente para bolsillos millonarios.
Al parecer, Pininfarina siguió la vocación de su padre y pasó gran parte de su vida trabajando en el diseño y la construcción de automóviles. Ha sido definido como “el hombre que revolucionó el mundo del coche deportivo y quien fuera el propulsor de la marca made in Italia”.
Alguien así no nos vendría mal para impulsar la “Marca España”. Además, por supuesto (y ya lo he dicho), de nuestros embajadores en deportes como el fútbol, tenis o balonesto.
Descanse en paz y mi más sincero pésame a su familia.
¡¡Podemos!!

Hoy sólo puedo hablar del éxito cosechado por nuestra seleción española de fútbol, curiosamente ahora llamada como la Roja. Ver jugar y ganar a este equipo es una auténtica delicia, y podemos extraer muchas enseñanzas para nuestro decrépito estado de ánimo. Este nuevo éxito deportivo no va a levantar económicamente a nuestro país pero sí lo puede hacer anímicamente. Y creo que una cosa acabará tirando de otra, sin ningún género de dudas. Ver ayer sobre el césped la alegría, sencillez, humildad y optimismo que desbordaron nuestras estrellas es como para tomar nota.
Hay que aprender la lección magistral que nos ha dado este grupo. Incluso a pesar del chorreo de críticas que han recibido hasta el punto de calificar su fútbol como “algo aburrido y tedioso”. Para responder a los cenizos -que por desgracia abundan- la selección hizo ayer un partido memorable de toque de precisión, estrategia y gol. Y ahí los tienen, tricampeones con Eurocopa, Mundial y Eurocopa consecutivos. Nadie antes lo había hecho y posiblemente pocos más lo harán.
Sería vital no perder esta estela. Del Bosque (a quien he tenido oportunida de conocer) encarna todos esos valores que hoy vemos en este equipo. Es un líder de perfil bajo, un tipo sencillo, humilde, equilibrado, honesto, generoso, sin altibajos,…y además es un padrazo. Y claro todo se contagia.
Pues sería aconsejable que todos nos contagiásemos un poquito de este carácter optimista y ganador, de gente que se supera ante las dificultades y que lucha hombro con hombro por un mismo objetivo. Sin rencillas infantiles, sin egos, sin Ballotelis.
Los que pertenecemos a la generación de Naranjito (mascota del Mundial de España 82), hemos visto cómo nuestra selección siempre era eliminada, hasta llegarse a acuñar el famoso “jugamos como nunca y perdimos como siempre”. Eran otros tiempos, y es lógico que las nuevas generaciones no conozcan la etapa más sombría y triste de nuestro fútbol. Con cantadas históricas incluidas. Aunque tampoco olvidaremos el 12-1 a la poderosísima Malta, claro. pero había que meterle ¡12! Y lo Hicimos;)
Yo creo que ahora podemos cambiar esta frase por el “jugamos como nunca y ganamos como siempre”. Y esta mentalidad debemos hacerla nuestra precisamente en estos momentos de crisis, de penalidades, de despidos, en medio de este túnel largo y oscuro.
Aprovechemos esta lección de los nuestros para sacar lo mejor de cada uno. Y esto incluye a agencias, medios y anunciantes.
¡Podemos!
Creatividad a lo Panenka

El penalti de Sergio Ramos dejó a media España con el corazón en un puño. A todos nos vino a la cabeza el famoso lanzamiento (estelar) a la luna protagonizado por el jugador de Camas. Y el tipo, como si fuera un torero antes de dar la estocada final, nos cerró la boca a todos lanzando un penalti a lo Panenka, suavecito y por el centro. Y es que, muchas veces, las soluciones no tienen por qué ser siempre complejas o caras. Basta con tener talento y clase para saber sacar lo mejor de uno en cada momento. En el caso de Ramos, todos esperábamos otro zambombazo que -esta vez sí- rompiera las redes de la portería. Pero no. Así que el éxito en esta acción fue precisamente la sorpresa.
Algunas marcas deberían sacar experiencia de situaciones como esta. Todas aquellas que han renunciado a hacer una comunicación diferente y, por tanto, relevante. Todas aquellas que se han instalado en una zona de confort y cortoplacismo muy preocupante. Cuando uno va a Cannes Lions Festival se da cuenta de que el mundo va por otro lado, y aquí no nos queremos enterar. O por lo menos tardamos más en enterarnos. Seguimos pensando con patrones del pasado justo cuando el resto del planeta vive una revolución en sus modos de generar engagement con sus clientes. No creo que haya un solo culpable. Las agencias de publicidad (algunas) también tienen su cuota de responsabilidad, y de poco sirve que quieran echar balones fuera con toda una enciclopedia de excusas.
Estamos en un momento histórico para hacer cosas que sorprendan…y que vendan. Basta con querer hacerlas, con dejar hacerlas, con saber hacerlas. Porque no todos quieren, dejan o saben.
Necesitamos, hoy más quen unca, una creatividad a lo Panenka.
Sin duda.