
Con el tiempo nos hemos convertido en un país donde parece que los derechos prevalecen frente a los deberes. Quizá hayamos sufrido una progresiva contaminación por parte de una clase sindical obsesionada con la reivindicación y los empresarios que, por cierto, son los que crean empleos y arriesgan su patrimonio en no pocos casos. Un buen amigo me dijo bromeando que a estos habría que llamarles los pijoflautas.
Pero vamos a lo que vamos. En medio de una crisis sin precedentes en la historia reciente de España, todavía queda gente que en lugar de arrimar el hombro pone palos en las ruedas. Me refiero a todos aquellos que frente al bien común sólo miran por ellos, su silla, su nómina y su bonus. Soy el primer defensor de los derechos de los trabajadores y siempre he creído que el talento hay que pagarlo. Pero no confundamos las cosas. El contexto en que estamos hoy poco tiene que ver con la época dorada de la publicidad, donde daba igual dos que doscientos. Quizá por eso hoy estamos como estamos.
En un momento donde la lírica y el romanticismo han dejado paso a una cruda realidad, parece inmaduro dedicarse al pataleo. Cuando de lo que estamos hablando es de la supervivencia de un negocio en declive parece más lógico arrimar el hombro, ser proactivo y tratar de sumar.
Los que se empeñen en intentar sacar partido personal a esta situación son unos irresponsables y están jugando con fuego. Todos estamos cansados, con sueldos rebajados y congelados. Con clientes presionados. Con noticias que sólo hablan de rescate y Prima de Riesgo.
Es tiempo para estar más unidos que nunca. Para ayudar a los justos de nuestro sector publicitario que han pagado por pecadores. Juntos, podemos. Yendo por libre estaremos ante un suicidio colectivo. Es hora de tirar del carro. No de subirse.
Muy bueno Gabriel, no puedo estar más de acuerdo.
Totalmente de acuerdo. He podido comprobar en mi entorno lo de la silla, los bonus… A pesar de estar rodeados de noticias negativas, si cuentas con un sueldo parece que ves las cosas bajo otro prisma. Debemos pisar fuerte, conectar con la realidad. Aquellos tiempos pasados en los que dentro de una agencia de ámbito multinacional, habia el pensamiento de estar en el sitio y en el momento oportuno para beneficio propio, ahora debe cambiar.Todos tenemos que contribuir para una buena marcha de la empresa, implicarnos, cuidar y entender más a nuestros clientes, no vale pensar en el cliente como un número de un ranking de facturación, gracias a él existimos, de ello depende nuestro futuro, más cuando pertenecemos a agencias de medios de caracter independiente.
Núria Carbó
Directora en OCMedia