
Ya he visto varias menciones al interesante reportaje de El País sobre el fraude de los followers. Sí, de los profesionales y marcas que se dedican a comprar fans al peso para sus cuentas de Twitter,Facebook, etc, y así poder decir a todo el mundo que tienen miles de seguidores hasta en la conchinchina. Y ahí está el problema, que suele tratarse de perfiles falsos o adulterados en las llamadas granjas de huevos. Parece ser que algunas agencias están cayendo en este fraude para justificar resultados ante sus clientes. Otros profesionales han pretendido hacernos creer que son gurús, cuando en realidad se gastaron una pasta en comprar fans de Singapur y Nueva Zelanda.
Las marcas deberían empezar a tomarse en serio este asunto, si no quieren ver cómo el retorno de inversión es irreal. Lo que está claro es que la picaresca continuará, pero me parece una buena noticia que los medios denunciemos este fraude y se desenmascare a mucho listillo.