
Parece que alguien está interesado en que la fiesta no decaiga. Pero largo nos lo han fiado. Recientemente, el COI volvió a meter a Madrid como ciudad candidata para organizar los Juegos Olímpicos de 2020. Lo peor no son la amargura y desencanto provocados con otras convocatorias, no. Me parece que alguien no se ha parado a contar los años que quedan para que -en caso de ganar- nos toque esta lotería. Son exactamente ¡8 años! Es cierto que el tiempo pasa volando y que a nadie le amarga un caramelito como ese (siempre que no esté envenedado, claro). Lo que quiero decir es que no podemos ni debemos poner todas nuestras esperanzas de resurgimiento económico y sectorial en la adjudicación de unos juegos para dentro de ocho lustros. Entiendo que los políticos nos quieran dar buenas nuevas, pero vamos a vivir al día señores. Vamos a pensar cómo salimos hoy del hoyo. Porque en 2020, todos calvos. Y una petición: cambien el logotipo cuanto antes.