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Porque el papel, sí…

Antes de nada, disculparme por la poca atención que le he dedicado el blog… Para darle un poco de movimiento voy a reproducir una opinión que escribí hace unos meses para la revista Print Power, una publicación empeñada en poner en valor el papel y la prensa escrita… Yo di mi particular visión sobre nuestro medio aludiendo a la ciencia ficción de una de las que ha sido mis series preferidas:

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“Los amantes de las series de ciencia-ficción seguro que saben quienes son Los Observadores. Aquellos personajes de Fringe que vienen del futuro con el fin de estudiar el presente. Seres racionales para los que lo emocional es absolutamente inexistente. Son considerados “la evolución”, la desaparición total de la emoción para que la razón y la lógica dominen y controlen las decisiones y como resultado, la vida humana.

Para estos seres la prensa escrita sería algo inútil. De hecho, ya contamos con “observadores” del presente que auguran la desaparición absoluta del papel en el futuro y, por qué no, su caída en picado en el presente. No les juzgo, los hechos demuestran que la prensa escrita está de capa caída y los medios online, así como algunos blogs, eclipsan el arduo trabajo de un periódico tradicional.

Desde mi punto de vista, así como el de El Periódico de la Publicidad, la crisis y la revolución digital nos están reorganizando nuestra cómoda posición. Los editores, directores, y propietarios de cabeceras se devanan los sesos para dar con “la fórmula del éxito”. En nuestro caso, pasamos de una edición semanal a una mensual y optamos por dar actualizaciones de casi cada hora en las noticias de nuestra web. Hemos tratado de diferenciar el valor de la información online vs papel y de enriquecer las necesidades de los lectores dando valor a la lectura reposada que da un periódico impreso.

Me aventuro a no matar al papel antes de tiempo. Teniendo en cuenta la ficción de Fringe, la supresión de las emociones está directamente ligada con la desaparición de la humanidad. Y qué representa un periódico en papel sino la tradicionalidad. Y, ¿acaso lo tradicional no está unido con lo emocional? Hay incluso nativos digitales, en donde casi me podría encontrar yo, que reconocen su apego por el papel: ya sea una agenda, una revista o un periódico. No sé si será una cuestión química pero aquello que se puede tocar y oler genera un vínculo más “cálido” y seguro para el consumidor. Y no solo es tradición, es estatus, es poder, es relevancia, es criterio y fiabilidad. Internet recoge absolutamente todo: un espacio donde todo vale, todos opinan y todos crean noticia.. pero, ¿dónde está ahí la credibilidad? Si esta tendencia se establece como válida, ¿de quién nos podremos o no fiar? Un periódico, una cabecera de información aporta una credibilidad difícil de mantener en su versión online pero no solo eso, depende de lo que mimes tu producto la experiencia positiva se multiplica por mil cuando acudes a la versión física del medio.

Cuando hace unos años nos arriesgamos a dar el cambio definitivo a mensual la incertidumbre y el miedo eran inevitables. La competencia chismorreaba acerca de nuestra desdicha pero, años después, esos mismos han seguido nuestros pasos y, mucho mejor que eso, el medio se ha mantenido a pesar del duro temporal al que estamos, aún, haciendo frente. En el momento del cambio se tuvieron en cuenta varios factores: mantener “la esencia” de lo que El Periódico de la Publicidad significa (esto es un papel tradicional pero de más calidad); dar contenidos más exclusivos y de análisis; y ofrecer a los anunciantes un espacio en donde sus creatividades lucieran con prestigio. En este tiempo la fórmula parece haber funcionado aunque la demanda publicitaria cada vez apuesta más por el contenido que por la mera creatividad, y eso es algo que el papel consigue muy bien.

Aún es pronto para “adivinar” la clave del éxito rotundo y queda mucho por descifrar para encontrar el punto fuerte de nosotros los medios, más aún de la prensa tan especializada, pero, desde mi punto de vista, como “Observadora” de lo que podría ser un mundo “sin papel” auguro una convivencia necesaria entre online y offline. Esto es como la radio que a pesar de la aparición de la Televisión se mantuvo y se reinventó, por algo que, al final, tiene mucho que ver con las emociones…”