FAD Juventud visibiliza el impacto real de los discursos de odio en redes sociales
'Lo que pasa en la red no se queda en la red. El odio marca'. Por ejemplo, en España, el 50,1% de las personas jóvenes de entre 15 y 29 años ha sufrido discursos de odio en el último año. Además, el 61,1% ha bloqueado alguna vez perfiles tras recibir insultos, mensajes de odio o sufrir acoso (un 19,6% lo ha hecho mucho o bastante, un 23,4% a veces y un 18,1% casi nunca). Solo el 35,8% afirma no haberlo hecho nunca.
Con estos datos como telón de fondo, la Oficina del Parlamento Europeo en España y Fad Juventud lanzan la iniciativa ‘El odio marca’ con el objetivo de visibilizar el daño que estos mensajes generan en la convivencia digital y en el bienestar de la juventud.
El acto ha contado con la participación de María Andrés, directora de la Oficina del Parlamento Europeo en España, y Beatriz Martín Padura, directora general de Fad Juventud. Ambas han coincidido en señalar la necesidad urgente de actuar frente a una realidad digital que afecta de forma directa a la juventud.
“Desde el Parlamento Europeo hemos detectado un aumento de los discursos de odio y los delitos de odio durante los últimos años en Europa. Una tendencia que se ha visto magnificada en el entorno digital, pero cuyos efectos van más allá y tienen un impacto en la vida real de las personas que lo sufren, en especial, entre los más jóvenes. En un momento donde las democracias del mundo se ven amenazadas por la desinformación y los discursos del odio, en Europa queremos ponerles cerco de manera firme: son un grave problema para nuestra democracia, reducen la confianza de los ciudadanos y ponen en riesgo nuestra convivencia”, ha subrayado María Andrés.
“El odio no se queda en las redes sociales: deja secuelas psicológicas en las víctimas y, sobre todo, genera miedo. Muchas personas optan por silenciarse, se autocensuran para protegerse, y eso abre espacio a quienes difunden discursos de odio. No basta con respuestas individuales —aunque el 61,1% de la juventud bloquea perfiles tras recibir insultos o amenazas—, necesitamos una respuesta colectiva que aborde también las causas estructurales que discriminan a ciertos colectivos. Es responsabilidad de todos y todas construir espacios digitales sanos y justos, y trabajar en la prevención del discurso de odio con víctimas, potenciales agresores y también con quienes observan sin intervenir”, ha señalado Beatriz Martín Padura.