Publiespaña 'abre el melón' del reto de la sostenibilidad en CTV
Ante la gran revolución de la televisión con la expansión de la Televisión Conectada, que registra ya más de 34 millones de individuos conectados, el 72% de la población española; y en una fase de intenso desarrollo de este entorno como soporte publicitario -con un mercado que en España superó los 120 millones de euros de inversión en 2024, ocho veces más que en 2021-, Publiespaña ha decidido “abrir el melón” del reto de la sostenibilidad en el entorno de la publicidad en la Televisión Conectada con la presentación de un estudio que aborda en profundidad el impacto medioambiental de la publicidad en el ecosistema digital. Este trabajo expone, además, una serie de soluciones en ámbitos como la creatividad, los procesos y la planificación.
Elaborado junto a la consultora TWIGA, el Estudio sobre Sostenibilidad Medioambiental en el Sector Publicitario y la Televisión Conectada, que ha contado con la participación de anunciantes, agencias y expertos en la materia, ha sido presentado hoy en la 40ª edición de AEDEMO TV 2025, que reúne en A Coruña a los grandes profesionales vinculados a la televisión como soporte publicitario.
Concienciación, legislación e impacto medioambiental
La ponencia que han llevado a cabo Óscar Flor, jefe del Área de Producto en Marketing de Publiespaña, y Patricia de Concepción, analista digital de Producto y Audiencias de la filial de Mediaset España, ha puesto el foco en la sostenibilidad en el entorno de la publicidad digital a través de tres puntos de vista: una concienciación social cada vez mayor, los avances en la legislación dirigidos a convertir las recomendaciones en obligaciones y el propio impacto medioambiental del ecosistema digital.
En el ámbito de la concienciación, el estudio revela, por ejemplo, que las nuevas generaciones ya exigen un compromiso real con la sostenibilidad, así como un compromiso mayor por parte de los grandes agentes que complemente el esfuerzo que ya vienen afrontando los individuos.
La legislación, por su parte, está virando hacia una normativa que vincula a las empresas con la medición y el reporte de sus emisiones de carbono y sus planes de reducción, con un calendario de vigencia ya establecido. Además, la ley, que ya aborda este asunto en la cadena de valor de las empresas especialmente del sector industrial, también tiene previsto exigir una reducción de la huella de carbono generada en uno de los eslabones de esa cadena, el de la actividad publicitaria, un compromiso que también deberán asumir sus proveedores y otros agentes externos.
Respecto al impacto ambiental, internet y las tecnologías digitales suponen actualmente el 4% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Esta ‘huella invisible’ se espera que crezca hasta el 14% en 2040.