Con un gesto tan radical como simbólico, Banco Santander ha sorprendido al ocultar su nombre del rótulo de una de sus oficinas más visibles en la avenida América de Madrid. En su lugar, el logotipo aparece sustituido por una serie de asteriscos, evocando la forma en que se cifran las contraseñas. La acción, realizada por el Día Mundial de la Contraseña, ha convertido un icono corporativo en una llamada de atención visual.
La campaña apela al poder del símbolo y a la fuerza de los gestos simples pero cargados de significado. Al eliminar su nombre, Santander lanza un mensaje claro: si no proteges tu identidad, desapareces. Una propuesta de “branding negativo” que no solo impacta en lo visual, sino que introduce una reflexión profunda sobre la ciberseguridad y la protección de los datos personales.
“Es una forma de demostrar que incluso una marca tan reconocida como la nuestra debe cuidar lo más básico, su identidad. Y eso empieza por una contraseña segura”, señalan desde el equipo de marketing del banco.