¿Qué te inspiró a seguir una carrera en tu campo y alcanzar una posición de liderazgo?
Mi principal fuente de inspiración son las mujeres de mi entorno. Admiro profundamente a los miembros de mi familia, amigas y compañeras que lideran proyectos personales y profesionales cada día. Observar su toma de decisiones, su capacidad para superar obstáculos y su valentía al reinventarse, no solo me aporta ideas, sino que me brinda la energía necesaria en los momentos más exigentes.
Para mí es fundamental esa sensación de comunidad. Rodearte de personas que funcionan como espejo, que te muestran lo que es posible. Todo ello cambia mucho la forma en que afrontas tu propia carrera.
¿Cuáles han sido los mayores desafíos que has enfrentado como mujer en una posición de poder, y cómo los has superado?
Trabajo en fintech, un entorno donde se cruzan dos industrias históricamente masculinas. Eso significa que muchas veces entras en una sala y eres la única mujer, o una de muy pocas. No siempre hay mala intención, pero sí inercias culturales muy arraigadas. Mi forma de afrontarlo ha sido centrarme en dos cosas: preparación y resultados. Cuando llegas con criterio, datos y una posición clara, la conversación cambia. Soy una firme convencida de que la credibilidad se construye con el tiempo y con consistencia.
¿Qué cambios crees que aún son necesarios para promover la igualdad de género en tu industria o ámbito?
Aunque el sector de la comunicación tiene una considerable presencia femenina, como te señalaba antes, el mundo de las finanzas y la tecnología ha sido históricamente másculino.
Es curioso: cuando entras en las agencias o en una redacción, o incluso en una facultad de Periodismo, las mujeres son mayoría aplastante. Sin embargo, si miramos las manchetas de los principales diarios del país, o las jerarquías de las grandes empresas, la foto cambia. Vemos cómo muchos de los directores de los diarios o dircoms siguen siendo hombres. Siempre me ha llamado la atención esa paradoja. En algún punto del camino perdemos talento femenino. La pregunta clave es dónde ocurre y por qué. Ahí es donde tenemos que actuar.
¿Qué consejo le darías a las mujeres jóvenes que aspiran a ocupar cargos de liderazgo en el futuro?
Que no se autoimpongan límites antes de tiempo. En muchas ocasiones el mayor freno en una carrera no viene de fuera, viene de la propia duda. He visto a muchas mujeres extraordinariamente preparadas cuestionarse si están listas para dar el siguiente paso, mientras otras lo dan con menos experiencia pero más seguridad. Hay que recordar que la confianza es un músculo que también se entrena, y tradicionalmente se nos pide ser humildes, no destacar y no parecer demasiado ambiciosas. Conviene recordar algo sencillo: hay una gran diferencia entre presumir y reconocer cuando el trabajo está bien hecho, y saber la diferencia es también liderazgo.
¿Puedes compartir alguna experiencia en la que hayas tenido que tomar una decisión difícil y cómo la enfrentaste?
Conforme más avanzo en mi carrera, más decisiones difíciles tengo que tomar, forma parte natural del proceso. Algunas afectan a estrategia, otras a equipos, y esas suelen ser las más delicadas.
Cuando me enfrento a una decisión difícil intento ampliar mi perspectiva. Hablo con personas cuyo criterio respeto. Mentores, colegas o managers que han pasado por situaciones similares. Escuchar diferentes puntos de vista ayuda a ver ángulos que uno solo no siempre detecta. Después toca decidir y asumir la responsabilidad.
¿Qué papel juegan la empatía y la colaboración en tu estilo de liderazgo?
Son centrales. Cuando gestionas un equipo, lo primero que tienes delante es una persona, no un puesto de trabajo. Intento mantener siempre ese equilibrio entre cercanía y exigencia. Entender qué necesita cada persona para rendir bien, pero también marcar una dirección clara y tomar decisiones cuando hace falta. En mi experiencia, un equipo funciona mejor cuando hay confianza, pero también cuando tiene claro dónde va.
¿Qué logros de los que te sientes más orgullosa destacarías en tu carrera?
Me siento muy orgullosa, y sobre todo muy afortunada, de haber encontrado un lugar donde mi vocación y mi profesión coinciden. La comunicación es un sector muy competitivo y muchos profesionales excelentes no consiguen vivir de ello. He tenido la oportunidad de trabajar en proyectos muy ambiciosos, en entornos internacionales y en una industria que está transformando cómo las personas se relacionan con el dinero. Poder contribuir a esa conversación desde la comunicación es algo que me llena mucho.
¿Qué recursos o apoyos consideras fundamentales para que más mujeres puedan alcanzar posiciones de poder?
Los referentes son esenciales. Cuando una niña ve a mujeres liderando empresas, dirigiendo medios o tomando decisiones importantes, su marco mental cambia. Ese camino deja de parecer excepcional.
También necesitamos redes de apoyo. Mentores, comunidades profesionales, espacios donde compartir experiencias. Muchas carreras se desbloquean gracias a una conversación, un consejo o alguien que abre una puerta en el momento adecuado. Me he encontrado a lo largo de mi carrera con muchos referentes de mujeres profesionales en las que hoy sigo pensando casi a diario o que han marcado de manera importante la forma en la que tomo decisiones o gestiono mi equipo. Yo solo espero poder ser esa persona para otra mujer en el futuro.