¿Qué te inspiró a seguir una carrera en tu campo y alcanzar una posición de liderazgo?
Mi carrera ha sido un camino de descubrimiento, en el que he ido encontrando aquello que me apasiona, desarrollando mis habilidades y comprendiendo mejor los sectores y posiciones donde podía aportar valor. Lo que siempre he tenido claro es que me apasiona construir, ya sea productos, soluciones o equipos, y que me motiva profundamente trabajar con y para las personas.
Desde pequeña me fascinaban la tecnología, los aviones y todo lo relacionado con la innovación. Siempre he creído que, si algo no existe, hay que imaginarlo y crearlo. Esa visión me llevó a estudiar ingeniería, una decisión que tomé sin dudar.
También he aprendido que, para crear proyectos extraordinarios, las ideas no son suficientes: hacen falta personas. Personas inspiradas, motivadas, con curiosidad, ambición y ganas de ir siempre un paso más allá. Creo firmemente que para llegar lejos se necesita un gran equipo. Por eso el liderazgo, para mí, significa compartir una visión clara, traducir la complejidad en simplicidad y trazar el camino que permita a otros avanzar con confianza. Liderar es inspirar, acompañar y construir juntos.
Comencé mi carrera en Airbus, donde el diseño de aviones no solo representaba un desafío técnico apasionante, sino también una fuente constante de inspiración y orgullo. Me sentía profundamente vinculada al producto y al impacto que generaba.
Con el tiempo, fui conectando cada vez más con el propósito de las compañías en las que trabajaba, con su contribución a la sociedad, manteniendo siempre ese vínculo con la tecnología que tanto me entusiasma. Hoy, en Just Eat, ese propósito se traduce en algo tan potente como “Facilitar la comodidad de cada día”: hacer la vida más fácil en un mundo cada vez más acelerado, acompañando a nuestros clientes en su día a día, ya sea con una compra rápida o creando momentos de disfrute compartido con familia y amigos.
¿Cuáles han sido los mayores desafíos que has enfrentado como mujer en una posición de poder, y cómo los has superado?
Uno de los mayores desafíos ha sido construir mi propio estilo de liderazgo en entornos donde los modelos existentes tradicionales. Preguntas como “¿Qué tipo de líder soy?”, “¿Cómo encajo en los referentes que veo a mi alrededor?” o “¿Cómo hacer valer mi voz cuando mi edad, género o nacionalidad no responden al perfil tradicional del lider?” han sido constantes en mi trayectoria. Y encontrar respuestas auténticas ha sido parte esencial de mi crecimiento.
Recuerdo especialmente mi primer gran reto: con solo 23 años, recién llegada a Airbus en el Reino Unido, me asignaron la gestión de un ingeniero británico con más de 50 años. No fue fácil al principio; cuestionaba mis decisiones y ponía en duda mi legitimidad técnica y de liderazgo. En lugar de enfrentar el conflicto desde la confrontación, opté por la empatía, por ponerme en su lugar, construir confianza a través de la comunicación abierta y demostrar con hechos que podía liderar con criterio. Con el tiempo, nuestra colaboración se transformó en una relación profesional sólida y de mutuo respeto.
A lo largo de mi carrera, he estado en muchos espacios con poca presencia femenina, especialmente en niveles directivos. Pero nunca quise que eso me limitara. Al contrario: decidí convertir esa diferencia en una ventaja, demostrando que la diversidad no solo es necesaria, sino que aporta valor real. Hoy, esa diferencia se ha convertido en una de mis fortalezas más valiosas.
¿Qué cambios crees que aún son necesarios para promover la igualdad de género en tu industria o ámbito?
Como sociedad, nos enfrentamos a un futuro lleno de desafíos tecnológicos, medioambientales y sociales. Pero si ponemos el foco en la transformación tecnológica, con la irrupción de la inteligencia artificial, está claro que necesitamos fortalecer de manera urgente el papel de las mujeres en este ámbito. La tecnología está moldeando el mundo que viene, pero aún nos falta visibilidad femenina en los espacios donde se diseña ese futuro. La pregunta es: ¿quiénes están liderando este cambio… y dónde están las mujeres?
Creo firmemente que para lograr una verdadera igualdad hay que empezar desde la base: inspirando vocaciones técnicas en las niñas, fomentando su curiosidad por la ciencia, la ingeniería, las matemáticas y la tecnología desde edades tempranas. Es preocupante ver cómo la representación femenina en carreras STEM ha disminuido con el tiempo. Por ejemplo, según el informe Mujeres en STEM 2024 de ESADE, el porcentaje de mujeres en Matemáticas ha pasado del 51 % en 1990 al 36 % actual, y en Informática, del 21 % en 2000 a apenas un 13 % en 2020. Estos datos son una llamada de atención.
En Just Eat Takeaway me siento afortunada de formar parte del comité de dirección, donde la diversidad no es solo un discurso, sino una realidad. Trabajo con una jefa que lidera operaciones en el sur de Europa, tengo compañeras en el equipo directivo y mujeres talentosas en mi equipo directo. Sin embargo, incluso en un entorno como este, seguimos viendo brechas claras: por ejemplo, la menor presencia femenina en las operaciones logísticas de las ciudades o entre nuestra flota de repartidores. Por eso, uno de los grandes retos es generar referentes femeninos también en ámbitos como la logística, donde tradicionalmente ha habido menor visibilidad.
Además, es imprescindible seguir construyendo entornos que reconozcan, valoren e impulsen el talento femenino en todas sus dimensiones. Crear estructuras inclusivas, promover el acceso a roles de decisión y apoyar redes de mujeres dentro de las organizaciones. Es una necesidad estratégica si queremos innovar y avanzar como sociedad.
¿Qué consejo le darías a las mujeres jóvenes que aspiran a ocupar cargos de liderazgo en el futuro?
Les diría que crean en sí mismas y que luchen por sus sueños. Que se formen, que trabajen con dedicación y curiosidad, que acumulen experiencia y, sobre todo, que no tengan miedo de levantar la mano, de expresar lo que quieren y de pedir lo que merecen. El camino se recorre paso a paso, pero siempre con la mirada puesta en metas grandes.
También les animaría a buscar referentes femeninos con los que se sientan identificadas, mujeres que las inspiren y en quienes puedan verse reflejadas. Apoyarse en otras mujeres, compartir experiencias y aprender unas de otras es una fuente de fuerza enorme.
¿Puedes compartir alguna experiencia en la que hayas tenido que tomar una decisión difícil y cómo la enfrentaste?
Antes comentaba algunos retos a los que me he enfrentado a lo largo de mi carrera. En este momento, te diría que en Just Eat nuestro día a día está lleno de decisiones.
Somos una empresa tecnológica basada en datos, tenemos los datos de todo lo que está pasando (de dónde está tu pedido, cómo ha afectado una promo en un barrio o en otro…). Aquí el éxito está en la toma de decisiones basada en los datos correctos, es decir, saber qué mirar y ser eficiente en la toma de decisiones. Por ejemplo, si un día hemos estado saturados, entender rápidamente si ha sido por la lluvia, por el absentismo o porque la demanda ha sido más fuerte de lo previsto. En el día a día hay que tomar decisiones y tanto el equipo directivo como toda la organización tenemos que ser ágiles en esta toma de decisiones.
¿Qué papel juegan la empatía y la colaboración en tu estilo de liderazgo?
Para mi, liderar es comunicar de manera efectiva, tomar decisiones, gestionar tu tiempo y el de los demás, solucionar problemas, motivar e inspirar a las personas, gestionar equipos, empatizar, ponerse en el lugar del otro y orientar a tu equipo hacia objetivos y resultados. Liderar es estar enfocado en los objetivos a largo plazo, mientras gestionamos los problemas del corto.
Porque liderar no es solo hacerlo bien: es también hacerlo a tiempo, anticiparse y marcar el ritmo
¿Qué logros de los que te sientes más orgullosa destacarías en tu carrera?
A lo largo de mi trayectoria he tenido la suerte de trabajar en sectores que me apasionan y de formar parte de proyectos con un fuerte componente de innovación y propósito. Antes de llegar a Just Eat, desarrollé mi carrera en el mundo de la movilidad, en compañías líderes y altamente tecnológicas como Airbus y CAF. Diseñar aviones en Airbus fue, sin duda, una experiencia profundamente inspiradora, tanto desde el punto de vista técnico como humano. Participar en el desarrollo de productos tan complejos y transformadores fue un gran orgullo y una escuela de excelencia.
Hoy, como directora de Operaciones de Logística en Just Eat Takeaway.com en España, me siento muy orgullosa de gestionar una flota de más de 3.000 repartidores contratados directamente. Poder contribuir a transformar la logística urbana desde la eficiencia, la tecnología y el compromiso social es, sin duda, uno de los logros que más valoro en esta etapa.
¿Qué recursos o apoyos consideras fundamentales para que más mujeres puedan alcanzar posiciones de poder?
Creo que hay dos pilares personales fundamentales: la confianza y la perseverancia. La confianza en una misma es clave, sobre todo en los momentos en los que las cosas no salen a la primera o no salen como esperábamos. Mantener la convicción de que, con el tiempo y el trabajo, las cosas terminan saliendo, es lo que nos permite seguir adelante. Y, junto a eso, la perseverancia: no rendirse ante los obstáculos, seguir aprendiendo, preparándose y avanzando, tanto cuando las cosas van bien como cuando el camino se complica.
Además, en un entorno marcado por la incertidumbre y el cambio constante, necesitamos seguir fortaleciendo habilidades humanas esenciales como la adaptabilidad, la resiliencia y la empatía. Son competencias que muchas veces están dentro de nosotras, pero que deben desarrollarse con intención. Hoy en día, liderar significa saber acompañar a los equipos en momentos de transformación, entender sus necesidades, motivar y generar confianza, incluso en los escenarios más desafiantes.
También es clave desarrollar la capacidad de simplificar lo complejo, priorizar con claridad y actuar con agilidad. Porque liderar no es solo hacerlo bien: es también hacerlo a tiempo, anticiparse y marcar el ritmo. Y, por supuesto, necesitamos entornos que reconozcan y valoren el talento femenino, que creen condiciones de equidad y espacios donde las mujeres puedan crecer. Además, contar con redes de apoyo que impulsen nuestras trayectorias con determinación y visión de futuro es fundamental para abrir más caminos y romper barreras.