Entrevista a Ana Alcober

"La fidelidad del futuro no se mide por repetición, sino por vínculo"

En esta entrevista en exclusiva, Ana Alcober, Senior Manager Loyalty & Marketing Strategy en Tangity, explica las claves que definirán el loyalty del futuro y cómo las marcas pueden construir vínculos relevantes y duraderos.

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¿Qué significa “fidelidad en la era de la resonancia” y por qué es relevante para las marcas hoy?

Significa que la fidelidad ya no se consigue con puntos o descuentos, sino con marcas que logran conectar emocionalmente con las personas. Hoy los consumidores buscan coherencia, autenticidad y afinidad de valores: el estudio muestra que el 64% de los jóvenes solo se siente fiel a marcas que representan su forma de ver el mundo. Por eso la resonancia importa tanto: porque convierte una compra en una relación.

¿Qué ha dejado obsoleto a los modelos clásicos de earn & burn?

La saturación y la poca relevancia. Más del 90% de los adultos pertenece a un programa de loyalty, pero un tercio admite que ni lo usa. Esto demuestra que acumular puntos ya no motiva. El consumidor quiere experiencias simples, personalizadas y con sentido. El earn & burn se queda corto porque no genera vínculo, solo repetición transaccional.

De las cinco señales del estudio, ¿cuál marcará la mayor transformación de aquí a 2030?

La señal que tendrá un impacto más profundo es Trusted Value Exchange, porque cambia por completo la relación entre marcas, datos y consumidores. El informe muestra que estamos entrando en una nueva etapa marcada por regulaciones clave como el Data Act, que otorga al usuario un control total sobre sus datos; el EUDI Wallet, que introduce una identidad digital soberana donde el cliente decide qué información comparte, con quién y durante cuánto tiempo; y la eliminación progresiva de las cookies de terceros, de las que aún depende el 75% del marketing actual. Todo esto nos lleva a la tormenta perfecta donde la información deja de ser un activo que las marcas “capturan” y pasa a ser un valor que deben “ganarse”. La transparencia, la reciprocidad y la trazabilidad serán condiciones indispensables. En definitiva, esta señal es la que más transformará el mercado porque redefine las reglas de la fidelización desde la raíz: sin confianza y sin intercambio ético, no hay relación sostenible.

¿Cómo influirá la IA en la personalización y en el rol del CRM como “memoria viva” de la relación?

La IA transformará el CRM en un sistema vivo que interpreta, aprende y actúa, en lugar de limitarse a almacenar información. Permitirá que la experiencia sea continua, sin fricciones, justo lo que hoy falla: el 62% de los clientes siente que cambiar de canal es “de alto esfuerzo”. La IA permitirá recordar contexto, emociones e intenciones, generando una personalización mucho más humana.

El Belonging Shift señala que la lealtad será identitaria. ¿Qué deben hacer las marcas para estar a la altura?

Tienen que pasar de “vender” a “representar”. Las personas buscan marcas que refuercen quiénes son, no solo que les ofrezcan un buen producto. Esto exige coherencia, una comunidad viva y una experiencia que refleje valores, no solo beneficios. La pertenencia no nace de un descuento, nace de sentirse parte de algo.

¿Cómo se construye un intercambio de valor (datos–experiencias) realmente transparente?

Con claridad, control y reciprocidad. El usuario debe entender qué datos da, para qué, y qué recibe a cambio. La transparencia no consiste en informar, sino en construir una relación basada en consentimiento vivo, trazabilidad y un valor tangible para el usuario. Cuando el cliente lo percibe así, la cesión de datos deja de ser un riesgo y se convierte en una elección.

¿Por qué el Impact Loyalty será clave en la construcción de vínculos más profundos?

Porque conecta la fidelidad con algo que importa de verdad a las personas: el impacto. Vincular recompensas a acciones sostenibles o sociales genera orgullo, pertenencia y coherencia. En un contexto donde el 60% desconfía del entorno digital, ver que una marca actúa —no solo habla— marca la diferencia.

Vamos hacia métricas que miden emoción, pertenencia y simplicidad

¿Cómo evitar que el propósito se perciba como un ejercicio cosmético?

Haciéndolo operativo. El propósito no puede quedarse en un spot: tiene que verse en productos, decisiones, experiencias y comportamientos. El consumidor detecta la incoherencia al instante. El propósito solo funciona cuando se demuestra con hechos, no cuando se utiliza como eslogan.

¿Qué KPIs definirán el loyalty competitivo en los próximos años?

Vamos hacia métricas que miden emoción, pertenencia y simplicidad. El Emotional Resonance Score muestra cómo te siente el cliente; el Belonging Quotient indica si se ve parte de tu ecosistema; y el Simplicity Index evalúa si la experiencia fluye o frustra. A esto se suma ROCXI, que traduce la experiencia en valor real para el negocio. Son indicadores más completos y más alineados con la fidelidad de hoy.

¿Qué tres pasos recomendarías a una marca que quiera evolucionar hacia un modelo resonante?

Lo primero es entender qué emoción quiere generar en sus clientes y revisar si la experiencia actual lo refleja. Lo segundo, empezar a trabajar con datos de forma ética y transparente, activando personalización con IA responsable. Y lo tercero, diseñar una relación continua y sin fricciones, donde cada interacción refuerce pertenencia y confianza. La resonancia se construye día a día.