Antes de empezar, cuéntenos un poco sobre su trayectoria profesional.
Mi trayectoria es, en gran medida, la historia de mi crecimiento junto a esta compañía. He tenido la suerte de desarrollar gran parte de mi carrera profesional en Norauto, lo que me ha permitido conocer la casa desde sus cimientos. Empecé hace más de 15 años en Norauto dentro del equipo de Marketing y, desde entonces, he pasado por las distintas áreas que lo componen hasta ser la actual directora de Marketing y Experiencia Cliente de la marca. El haber comenzado desde abajo dentro de este departamento ha sido fundamental para mi etapa actual en la dirección. Para mí, no es solo un trabajo; es un proyecto de vida en el que he visto evolucionar el sector de la movilidad de primera mano, siempre con el orgullo de haber crecido en la que considero mi casa.
Soy licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas por el CEU, con especialización en Marketing por la Cámara de Comercio, ESIC y The Power Business School, entre otros.
¿Qué supuso para usted incorporarse a una marca tan prestigiosa como Norauto?
Cuando me incorporé a Norauto, sentí una mezcla de ilusión y desconocimiento. Conocía a Norauto de oídas, pero no imaginaba la gran marca que había detrás de los “Talleres”. A pesar de ser una multinacional siempre lo he sentido como casa, tanto en Servicios centrales como en los centros el ambiente que se respira es de verdadera familia. Siempre lo decimos, lo mejor de Norauto son las personas que lo componen. Para mí, Norauto es ese compañero de viaje en el que puedes confiar. No queremos ser solo un sitio al que llevas el coche cuando algo falla, queremos ser ese aliado al que acudes con tranquilidad porque sabes que te vamos a entender y a cuidar.
Ese es el espíritu que hemos volcado en nuestra última campaña: queremos que el automovilista sienta que estamos ahí, a su lado, tanto en el mantenimiento rutinario como en cualquier imprevisto que le surja en su día a día. Al final, se trata de estar presente, de ser útiles y de construir una relación de confianza real con quien confía en nosotros.
Este año la compañía cumple su 40 aniversario. ¿Cómo cree que ha evolucionado la marca en todo este tiempo?
Mirar atrás, a estos 40 años, es ver cómo ha cambiado nuestra forma de entender la libertad de movimiento. Hemos pasado de una comunicación centrada en el 'producto y el taller' (donde el cliente venía principalmente a reparar o comprar piezas) a una comunicación basada en el 'acompañamiento'.
Hoy, el conductor no solo busca un precio o una reparación; busca tranquilidad y confianza. Por eso, nuestra inversión ha evolucionado de forma drástica: ya no solo estamos presentes en los canales tradicionales, sino que hemos volcado nuestros esfuerzos en una estrategia omnicanal que nos permite estar ahí justo cuando el cliente nos necesita, ya sea a través de nuestra web, en el centro físico o con nuestro servicio de venta telefónica.
Lo más fascinante ha sido el cambio de discurso. Hemos pasado de hablar de mecánica pura a hablar de movilidad consciente. Entendemos que el automovilista está en plena transición; el reto no es solo vender un neumático o una revisión, sino ser los expertos que facilitan el salto hacia lo eléctrico y lo sostenible. Nuestra inversión en medios y nuestras campañas han madurado hacia un tono mucho más pedagógico y cercano, donde el objetivo ya no es convencer, sino demostrar que, sin importar cómo te muevas o qué tipo de motor elijas, Norauto tiene la solución técnica y la infraestructura para que no te preocupes por nada. Hemos evolucionado de ser una marca de 'taller' a ser una marca de 'confianza’.
Imagino que el cambio en los últimos años debido a los grandes avances tecnológicos se ha tenido que notar. ¿Qué nos puede contar al respecto?
Efectivamente, el coche ha dejado de ser una máquina puramente mecánica para convertirse en un ecosistema tecnológico, y eso nos obligaba a cambiar las reglas del juego. No podíamos seguir trabajando igual que hace dos décadas cuando el vehículo hoy es, en esencia, un ordenador con ruedas que requiere una diagnosis extremadamente precisa. Pero el mayor avance no ha sido solo técnico, sino relacional. Durante años, dejar el coche en el taller generaba una cierta incertidumbre en el cliente: '¿Qué le estarán haciendo?', '¿Cuánto tardarán?', '¿Por qué este presupuesto?'. Nosotros hemos roto esa barrera con nuestra iniciativa 'Sigue tu coche'.
Para nosotros, esto no es solo una funcionalidad digital; es un ejercicio radical de honestidad y transparencia. Gracias a esta herramienta, el cliente nos acompaña durante todo el proceso de reparación, casi como si estuviera dentro del taller con nosotros. Recibe fotos del estado de su vehículo, sabe en tiempo real en qué fase estamos y mantiene una comunicación directa con el mecánico a cargo.
Lo que hace años era un 'punto ciego' donde el cliente simplemente esperaba, hoy es un proceso colaborativo y fluido. Al digitalizar el taller, hemos conseguido que la tecnología elimine la desconfianza. Para el automovilista, saber qué ocurre con su coche minuto a minuto no es solo un avance tecnológico: es la tranquilidad de saber que está en las mejores manos y que nosotros, como marca, no tenemos nada que ocultar.
Para celebrar el 40 aniversario han lanzado la campaña ‘40 años haciendo que las cosas funcionen’. ¿Qué supone para Norauto dicha campaña?
Esta campaña es, ante todo, una declaración de principios. Para nosotros, celebrar estos 40 años no se trata solo de mirar atrás y contar éxitos, sino de poner en valor nuestra visión más profunda: nuestra labor es dar vida al coche que te acompaña en cada momento.
Vivimos en un mundo que a menudo nos empuja a sustituir, pero en Norauto creemos firmemente que las cosas no se gastan sólo por el uso; se mueren cuando se abandonan. Y ahí es donde entra nuestra filosofía: cuidar no siempre es simplemente arreglar una avería; a veces, cuidar es transformar, es actualizar, es mirar lo que tienes y decir: 'todavía tiene camino por delante, todavía puede acompañarme'.
Ese es el mensaje que queríamos transmitir. Qué bonito es cuidar eso que quieres que te dure, usarlo, adaptarlo y hacerlo evolucionar contigo en cada etapa de tu vida. La campaña '40 años haciendo que las cosas funcionen' es nuestro homenaje a esa complicidad. No se trata solo de cambiar un neumático o una batería; se trata de asegurar que ese compañero de viaje —tu coche— siga siendo capaz de llevarte a donde necesitas estar. Celebrar estas cuatro décadas en España es reafirmar que nuestro compromiso es seguir facilitando ese camino, asegurándonos de que todo lo que importa siga funcionando, siga evolucionando y, sobre todo, siga vivo.
Sin duda hablamos de un spot con un potente enfoque emocional. ¿Podemos afirmar que Norauto actúa como ese héroe en la sombra que hace posible que las cosas importantes de la vida sigan sucediendo y funcionando?
Me encanta esa definición, porque encaja perfectamente con cómo siento la marca. Y, siendo sincera, me toca muy de cerca: yo nací en 1984 y Norauto en 1986. Hemos crecido casi a la par, y eso me hace sentir muy identificada con este viaje. He visto cómo tanto yo como la marca hemos pasado por diferentes etapas, adaptándonos, aprendiendo y evolucionando con cada época. En cuanto al spot, creo que da en el clavo porque, más allá de la mecánica, habla de lo que realmente importa: la vida. En Norauto no buscamos ser el protagonista de la historia; ese papel siempre será de nuestros clientes. Es el padre que llega a tiempo al festival del colegio, la pareja que se va de escapada para desconectar o ese joven que siente la independencia de conducir su primer coche.
Nosotros nos vemos exactamente como ese 'héroe en la sombra'. Somos quienes estamos ahí, con las manos en el motor y la cabeza en el bienestar de la gente, asegurándonos de que todo el engranaje de su vida siga funcionando sin sobresaltos. En estos 40 años hemos entendido que no solo reparamos vehículos; facilitamos que las cosas importantes sigan ocurriendo. Esa tranquilidad de saber que 'todo va a ir bien' es el motor real de lo que hacemos cada día, y es un orgullo ver que ese espíritu, tras cuatro décadas, sigue siendo el mismo con el que empezamos.
La campaña utiliza un tono humano y cercano. ¿Cuánto creen que es de importante llegar al consumidor con un mensaje directo?
Es fundamental, casi diría que es nuestra mayor ventaja competitiva. Vivimos en un mundo saturado de impactos publicitarios donde, a menudo, las marcas hablan de sí mismas en términos de 'potencia', 'fama' o 'liderazgo'. Pero, seamos honestos: al conductor que se le enciende un testigo en el cuadro de mandos a las 8 de la mañana, no le importa si somos el referente europeo; le importa si vamos a entender su agobio y si vamos a solucionarlo de forma clara y sin complicaciones. Por eso, nuestra campaña no busca ser 'publicidad' en el sentido tradicional, sino una conversación. La creatividad aquí ha jugado un papel clave: hemos decidido dejar de lado el tono institucional para hablar desde la vulnerabilidad y la cotidianeidad.
Cuando una marca es capaz de decir 'te entiendo' y 'estoy aquí para que no te preocupes', el mensaje deja de ser ruido y pasa a ser un apoyo. Ese tono humano no es solo una estrategia creativa; es nuestra forma de tender un puente. En un sector que tradicionalmente ha generado cierta incertidumbre o distancia, la honestidad en el mensaje es lo único que construye una confianza duradera. Al final, no le vendemos al conductor un servicio de mecánica; le vendemos la tranquilidad de saber que no tiene que enfrentarse a los problemas de su coche a solas.
La pieza principal ha sido desarrollada por la agencia Way. ¿Cómo han trabajado el concepto creativo conjuntamente?
Para nosotros, este proyecto nació de una necesidad clara: necesitábamos un partner que no solo ejecutara, sino que entendiera nuestra esencia. Tras un proceso de concurso de agencias muy riguroso, elegimos a Way porque supieron hacer una interpretación emocional de lo que somos. El proceso de trabajo ha sido una verdadera cocreación. Desde el primer día, nos sentamos a desgranar qué significan realmente estos 40 años para Norauto, huyendo de la autocomplacencia. Lo que más valoro de trabajar con ellos es que hubo mucha escucha, mucha reflexión estratégica y, sobre todo, la valentía de apostar por un concepto creativo que se aleja de lo convencional en el sector de la automoción.
No se trataba de llenar una pantalla con productos o descuentos; el reto era traducir cuatro décadas de historia en una pieza que tuviera alma. Way supo leer que nuestro valor no está solo en el taller, sino en el acompañamiento invisible al conductor. Ha sido una de esas experiencias donde la complicidad entre cliente y agencia ha permitido que el resultado final sea mucho más potente de lo que imaginamos al principio
De cara al futuro, ¿cuáles son los retos a largo y corto plazo de Norauto?
Nuestros retos se resumen en una sola palabra: confianza. A corto plazo, el objetivo es que cada interacción de nuestros clientes (ya sea en la web, en el centro de relación cliente o en el taller) sea una experiencia impecable. Hemos invertido mucho en digitalización, y ahora toca recoger los frutos: queremos que el cliente sienta que el proceso es tan transparente y sencillo que no tenga que plantearse ir a ningún otro sitio. Esa es la base para consolidar nuestra cuota de mercado: cuando alguien confía en nosotros para el mantenimiento básico, es mucho más probable que nos elija como su partner de confianza para todo lo demás.
A largo plazo, queremos estar donde están nuestros clientes. Queremos que la capilaridad de nuestros centros y nuestra excelencia en el servicio lleguen a cada rincón, garantizando que el automovilista siempre encuentre en Norauto el mismo estándar de calidad.
Más allá de las tendencias del sector, nuestro reto real es escalar ese vínculo de confianza. Queremos pasar de ser una opción de mantenimiento a ser la opción predeterminada. Si logramos que el cliente sienta que, con Norauto, su tranquilidad está garantizada y su tiempo está siendo respetado, el crecimiento en cuota de mercado es una consecuencia natural, no solo una meta financiera. Queremos seguir siendo esa marca en la que, cuando surja cualquier duda o necesidad en carretera, la respuesta sea automática: 'llamo a Norauto’.