La normativa aprobada por el Senado francés el pasado junio prohibirá la publicidad de marcas que fomenten el consumo compulsivo de la llamada moda rápida y sancionará a creadores de contenido que la promocionen.
Aunque parte de esta medida ahora queda en el aire tras la caída esta semana del Gobierno de Bayrou y la suspensión de su plan presupuestario, la lucha del país galo contra las grandes empresas chinas no desfallece y el Ejecutivo ha escrito este mes de septiembre a la Comisión Europea para que se dote urgentemente de "nuevos poderes" para actuar contra las plataformas de venta en línea que violan la legislación de la UE, apuntando específicamente a Shein, según una carta obtenida por AFP.
A esta batalla se suma la aprobación por el Senado el pasado junio --por amplia mayoría-- un proyecto de ley conocido como la ley anti-Shein, destinado a regular los gigantes de la 'fast fashion'. El texto pretende abordar tanto las consecuencias medioambientales y económicas de la llamada moda rápida como la injerencia comercial de China en el país.