El Gobierno de Australia ha anunciado una nueva política fiscal que afectará a las grandes plataformas tecnológicas a partir del 1 de enero de 2025. Este impuesto se aplicará a empresas con ingresos superiores a 250 millones de dólares australianos, como Google, Facebook y TikTok, a menos que estas firmen acuerdos con medios de comunicación para la publicación de contenidos noticiosos.
El ministro de Servicios Financieros, Stephen Jones, explicó en una conferencia de prensa en Sídney que "la medida incluirá un cargo basado en los ingresos generados en Australia". Este impuesto busca incentivar la creación de acuerdos comerciales voluntarios entre plataformas digitales y empresas de medios, ofreciendo una compensación generosa a quienes los celebren.
La iniciativa surge tras la expiración de acuerdos previos establecidos bajo el código de negociación de medios de 2021, que obligaba a las plataformas a pagar por contenidos periodísticos. Ante la decisión de Meta de no renovar su contrato con los medios, el gobierno del primer ministro Anthony Albanese ha decidido replantear su estrategia para garantizar el financiamiento del periodismo local.
El objetivo principal de esta medida no es simplemente recaudar impuestos, sino fomentar la celebración de nuevos acuerdos entre las plataformas y los medios de comunicación en Australia. Según Jones, el pago a los medios no superará los impuestos recaudados, y estos fondos se distribuirán entre los medios australianos.
El Parlamento de Australia ya había aprobado en 2021 una ley que obligaba a las plataformas digitales a negociar pagos con los medios locales. Este enfoque ha sido considerado exitoso por el Ejecutivo de Camberra, logrando más de 30 acuerdos comerciales y asegurando pagos por contenidos periodísticos que alcanzan los 200 millones de dólares australianos