OpenAI abre la puerta a los anuncios

OpenAI ha decidido tocar dos palancas a la vez: precio y publicidad. Su plan ChatGPT Go, lanzado desde agosto en 171 países, pasa ahora a estar disponible también en Estados Unidos y en “todas partes” donde existe ChatGPT, por 8 dólares al mes.

La segunda novedad es más delicada: en las próximas semanas empezará a probar anuncios en EEUU para los niveles Free y Go, con el objetivo de ampliar límites de uso sin que el usuario tenga que pagar.

La empresa promete una línea roja: los anuncios no influirán en las respuestas, no habrá venta de conversaciones a anunciantes y el usuario podrá desactivar la personalización y borrar los datos usados para ads. El movimiento reordena el modelo de negocio del asistente más popular del mercado: más escala para el producto barato, más ingresos para sostener el gratis, y más presión para demostrar que la confianza no se negocia. Porque en IA, el margen no está solo en el precio: está en la credibilidad.

El lanzamiento global de ChatGPT Go por 8 dólares/mes no es un simple ajuste de catálogo: es una decisión de volumen. Entre el usuario gratuito con límites y el suscriptor premium, OpenAI coloca una “rampa” de entrada diseñada para convertir a quien quiere más capacidad —mensajería ampliada, creación de imágenes, subida de archivos y memoria— pero no paga un plan alto. En la práctica, es la misma lógica que ha dominado el streaming y el software: un escalón barato para capturar millones.