'Eventos sostenibles: cuando el impacto importa igual o más que el ruido'
No te pierdas el último artículo de opinión en exclusiva de Dianne Vegas, Head of Consumer & Events Specialist de Canela.
"Durante años, la sostenibilidad en los eventos ha sido una bonita declaración de intenciones. Una forma de demostrar compromiso mediante pequeños gestos: eliminar las botellas de plástico, ofrecer tote bags y papel reciclado. Acciones necesarias, sí, pero muchas veces insuficientes, porque hoy, en 2025, hablar de sostenibilidad en un evento ya no es una tendencia ni un guiño verde: es una responsabilidad que ninguna marca debería ignorar.
Desde hace tiempo vemos cómo ha cambiado la conversación, y es que las marcas ya no preguntan si se puede hacer un evento más sostenible, piden directamente que lo sea. Que tenga un propósito, que minimice el impacto ambiental, o incluso lo neutralice, que aporte valor al entorno, y que lo haga sin perder la esencia de ser una experiencia única.
Este cambio no ha sido repentino, sino progresivo. La presión de los consumidores, el auge de la inversión sostenible, las nuevas regulaciones europeas como la Directiva de Informes de Sostenibilidad Corporativa, el Reglamento de Diseño Ecológico (Eco-design), la Green Claims Directive o las recientes normativas sobre residuos y gestión de recursos, así como el foco mediático sobre la responsabilidad corporativa han llevado a muchas empresas a tomarse en serio su impacto. Ya no basta con contar una historia bonita, ahora hay que demostrarla con hechos, y en este sentido, los eventos, como escaparate de marca, no pueden quedarse atrás.
Por eso, pensar en sostenibilidad no puede ser el último paso, sino el primero. Debe estar presente desde la fase de concepto: ¿realmente necesitamos un evento físico o podemos hacerlo online? ¿Podemos contar con proveedores locales? ¿Qué materiales vamos a usar? ¿Cómo gestionaremos los residuos? ¿Hay forma de dar una segunda vida a los recursos empleados? ¿Compensaremos la huella de carbono? ¿La neutralizaremos o incluso nos proponemos buscar el cero neto desde el principio? Todo suma.
Y no, esto no significa renunciar al impacto, sino todo contrario, porque un evento sostenible puede ser tan potente, creativo y viral como uno tradicional. De hecho, cuando se hace bien, lo es aún más. Porque conecta con lo que la gente espera hoy de las marcas: autenticidad, coherencia y compromiso, y eso es precisamente lo que construye reputación de marca a largo plazo.
Lo hemos comprobado en primera persona: eventos con catering de kilómetro cero, escenografías reutilizables, acciones solidarias vinculadas a la experiencia, estrategias de movilidad sostenible o de compensación de huella de carbono que refuerzan no solo el mensaje de la marca, sino su relación con el entorno. Porque cuando la sostenibilidad forma parte del ADN del evento, todo fluye con más sentido.
Como profesionales del sector, tenemos una doble responsabilidad: acompañar a nuestros clientes en esta transición y ser agentes activos del cambio. No basta con cumplir, hay que liderar. Y para ello necesitamos formación, creatividad y compromiso. Pero también valentía: para decir no a ciertas dinámicas obsoletas, para proponer nuevas formas de crear experiencias, y para demostrar que se puede emocionar sin contaminar.
La sostenibilidad ya no es una casilla que marcar, es una nueva forma de entender los eventos, una forma que prioriza el impacto positivo, que piensa en el después, que construye desde la conciencia, y que, sin duda, ha llegado para quedarse.
Porque el futuro de los eventos no se mide solo en asistentes o impactos en redes, se mide en coherencia, en propósito y en legado. Y en eso, ya no hay marcha atrás".