'Sostenibilidad y responsabilidad social como motores del cambio empresarial'

borja garcia, canela
Artículo de opinión en exclusiva de Borja García, Account Manager de Canela. ¡No te lo pierdas!

En un entorno donde los consumidores exigen coherencia, ética y acción real, la sostenibilidad se ha convertido en una prioridad estratégica para las marcas. Ya no basta con prometer: ahora hay que demostrar. La comunicación, en este nuevo paradigma, no es solo una herramienta, sino un compromiso activo con la transformación.

Según el informe Sostenibilidad Corporativa 2024 de Deloitte, las empresas que comunican de forma clara y auténtica sus compromisos sostenibles han logrado aumentar hasta un 35% el engagement con sus públicos. Este dato es revelador: en un mercado cada vez más exigente, comunicar bien lo que se hace, y hacerlo de verdad, es diferencial. Pero no todo vale. El greenwashing –ese maquillaje verde que disfraza realidades poco sostenibles– ha hecho que la ciudadanía sea más crítica y atenta. Por eso, las empresas deben ser más rigurosas que nunca: si la sostenibilidad es parte del ADN corporativo, debe vivirse con autenticidad y transparencia. Y cahí, la comunicación tiene un papel insustituible.

España se consolida como uno de los principales países europeos del movimiento B Corp, con más de 250 empresas certificadas que apuestan por generar un impacto positivo en la sociedad y el planeta. En el ámbito de la publicidad y la comunicación, cada vez más agencias se alinean con movimientos como Clean Creatives, que, a través de Clean Creatives Iberia, promueven no colaborar con empresas vinculadas a los combustibles fósiles. Comunicar con responsabilidad implica más que mensajes, significa tomar partido por una forma distinta de hacer empresa.

Estas son algunas de las claves para lograrlo:

  • Estrategias de gestión del impacto ambiental

La conciencia ambiental debe traducirse en estrategias reales de gestión de residuos, reducción de emisiones o cambios en la cadena de suministro. Comunicar estos avances con datos verificables no solo fortalece la reputación, sino que también inspira a otros actores a seguir el mismo camino.

  • Dar voz a la justicia social

Las nuevas generaciones, especialmente la Gen Z, valoran la responsabilidad social como uno de los factores clave en su relación con las marcas. Un estudio de la UOC y la UPF revela que puntúan con un 6,4 sobre 10 la importancia de los valores éticos en las empresas. En este contexto, campañas que denuncian desigualdades, promueven la diversidad o visibilizan causas sociales son más necesarias que nunca. Ejemplos como Ilunion, que da empleo a más de 36.000 personas en riesgo de exclusión, demuestran que es posible unir propósito y negocio.

  • Colaborar para amplificar el impacto

Las alianzas con ONGs o iniciativas locales permiten canalizar recursos hacia causas de alto impacto. Además, comunicar de forma transparente las colaboraciones no solo aumenta la conciencia sobre problemas críticos, sino que también alienta a otros a contribuir, fomentando un enfoque impulsado por la comunidad hacia el cambio positivo.

  •  Comunicar de manera ética y transparente (incluso cuando no hay final feliz)

La ética y la transparencia son los pilares de la comunicación efectiva en la búsqueda de un cambio positivo. Transmitir claramente los valores, intenciones y progresos genera confianza con los stakeholders. Es importante compartir no sólo los éxitos, sino también los desafíos que se enfrentan en el camino hacia la transformación sostenible.

En definitiva, 2025 está siendo una oportunidad para redibujar el rol de la comunicación como motor de cambio. Quienes sepan integrar el propósito en su relato y convertirlo en acción tendrán la capacidad no solo de destacar en el mercado, sino de liderar una transformación que, cada vez más, es también una demanda social. Porque comunicar bien es, en realidad, comprometerse mejor. Y ese compromiso empieza hoy, en cada mensaje que lanzamos al mundo.