Seamos sinceros: para millones de perros y gatos, un viaje en coche no es precisamente un “trayecto escénico”. Es más bien una película de terror a toda velocidad. Entre las misteriosas vibraciones, el aterrador rugido del viento y la duda existencial de “¿vamos al veterinario o al parque?”, tu asiento trasero suele convertirse en un teatro de pánico puro y sin filtros.
Durante un siglo, Citroën ha sido el estándar de referencia en confort. Han perfeccionado los asientos, la suspensión e incluso esas peculiares gafas Seetroën para humanos con mareo. Pero se dieron cuenta de que el “confort” es una promesa vacía si tu pasajero de cuatro patas está temblando de ansiedad o hiperventilando sobre la tapicería.
Todos lo hemos intentado: colgar un ambientador con forma de pino del retrovisor para “calmar” a un Golden Retriever estresado. Spoiler: no funciona. Solo consigue que tu coche huela a pasillo de centro comercial mientras tu mascota sigue teniendo una crisis existencial en el asiento trasero.
Así que cogieron el objeto más decorativo del coche (el ambientador) y le dieron un propósito real.
Calm Diffuser no es un perfume; es un tratado de paz enchufable. Libera feromonas sintéticas, aprobadas por veterinarios, que imitan las señales naturales de “seguridad” que las madres transmiten a sus crías. Es una señal silenciosa y sin olor (para los humanos) que transmite que todo está bien. Se difunde progresivamente durante el trayecto, reduciendo el ritmo cardíaco asociado al pánico y ayudando a los miembros más ansiosos de la familia a mantenerse tranquilos.
“El confort nunca ha sido solo soporte lumbar o suspensiones sofisticadas”, afirma Aline Germain, Chief Marketing Officer de Citroën. “Se trata del ambiente dentro del vehículo. Hemos ignorado durante demasiado tiempo el bienestar emocional de nuestros pasajeros peludos.”
En BETC Paris, la misión era clara: tratar la causa, no los síntomas. En lugar de desarrollar una funcionalidad tecnológica compleja, abordaron un problema del que todos los dueños de mascotas hablan en voz baja y con cierto miedo.
“La realidad es que la mayoría de las mascotas viven los viajes en coche como si fueran abducidas por extraterrestres”, explica Nicholas Bakshi, Executive Creative Director en BETC Paris. “En lugar de dar a los dueños otra forma de gestionar el caos, utilizamos ciencia sencilla para evitar el pánico desde el origen. Se trata de convertir una pesadilla en el asiento trasero… en una siesta.”
La campaña se desplegará en redes sociales y entornos digitales, mostrando reacciones reales de mascotas que normalmente están a un puente de distancia de un ataque de nervios.
Citroën se preocupa por que las personas estén cómodas en sus coches. Y no nos engañemos: las mascotas también son personas.