Con los «Superglassati», KFC Italia firma una de las operaciones más radicales y coherentes de los últimos meses en el mundo QSR.
Del 3 de febrero al 16 de marzo, la marca lleva a los restaurantes una nueva línea de pollo frito en edición limitada, caracterizada por un glaseado extremo que da un giro a las reglas de la experiencia de consumo: el sabor es lo primero, incluso antes que la limpieza.
El primer lanzamiento se basa en una intensa salsa barbacoa, pensada para envolver completamente el pollo y convertir cada bocado en algo deliberadamente excesivo. Una exageración que no solo se refiere al producto, sino sobre todo a la historia. El concepto creativo nace del territorio de las «Dirty Opportunities» y de una idea fuerte y universal: cuando algo es realmente irresistible, ensuciarse no es un problema, sino una consecuencia natural. Es más, casi un signo de honor.
De ahí el eslogan «Es hora de ensuciarse», que lleva al extremo el mensaje y celebra la idea de que el placer es lo primero. En la campaña, el público objetivo aparece representado, de forma irónica y surrealista, tan cubierto de salsa que acaba tirando directamente a la papelera de un restaurante KFC la ropa manchada. Una imagen impactante que también se refleja en el anuncio de radio y en los materiales de la tienda, donde la historia se traduce en decoraciones diseñadas ad hoc.