Esta campaña, dirigida por VML Nueva York + México y desarrollada en colaboración con el equipo de WPP Open X, con el apoyo de Ogilvy PR y WPP Media, desplaza el foco de atención de la marca hacia las personas que han hecho posible su presencia a lo largo de un siglo.
Inspirada en la popular frase «La última Coca-Cola del desierto» —una expresión local para referirse a lo verdaderamente especial—, la campaña la redefine. "Ponemos el foco en los comerciantes independientes que mantienen la Coca-Cola bien fría en los desiertos más remotos de México y en las condiciones más duras, rindiendo homenaje a las generaciones que han mantenido viva la marca. Coca-Cola ha certificado oficialmente a estos comerciantes como «La última Coca-Cola del desierto», un testimonio de su espíritu inquebrantable", afirman desde la agencia.
Más que una campaña de aniversario, se trata de un homenaje al reconocimiento cultural, a la comunidad y a la gente corriente que hay detrás de un siglo de Coca-Cola en México. Un hermoso recordatorio de que las historias de marca más significativas suelen ser las más humanas.