¿Influyes o trabajas?

Nuevo número de Informex Informales de la mano de Presidentex

influencer 2026 marzo

“¿Estudias o trabajas?”, se preguntaba antes para entablar conversación con una  persona del sexo opuesto a la que acababas de conocer. Hoy, ante la avalancha de  vocaciones en el campo de la ‘influencia digital’ (más voluntariosa que reglada), es  conveniente modificar la pregunta, acercándola a la del titular de este artículo. Influencia sexista, por cierto, ya que mientras ellas ejercen en belleza, moda y  cuidado personal; ellos lo hacen en ‘gaming’, tecnología, finanzas o automóviles (es  triste ver lo poco que hemos avanzado en esto). 

De lo que no hay duda es de que los influencers  atraviesan un momento de creciente escrutinio por  parte de la sociedad, Autocontrol, los reguladores  legales y las propias marcas. Lo que al principio  fue percibido (a la ligera) como una forma cercana  y auténtica de comunicación, hoy ya genera serias  dudas sobre su transparencia y credibilidad. 

Una de las principales preocupaciones es el incumplimiento reiterado de la norma básica de la  publicidad: la autenticidad. Esta exige que  cualquier contenido con finalidad comercial sea  claramente identificable como tal. Sin embargo, es  frecuente encontrar publicaciones, tanto en redes  sociales como en otras plataformas digitales, en las  que la promoción de productos o servicios se presenta de forma encubierta, sin advertencias  explícitas que permitan al usuario reconocer que  está ante un mensaje publicitario.

Esta práctica no solo erosiona la confianza del  público, sino que también ha provocado la  intervención de organismos de control y esperemos  que traiga consigo un endurecimiento importante  de las normativas. Cada vez más, se debe exigir a  los creadores de contenido comercial que incluyan  etiquetas claras como ‘publicidad’ o ‘colaboración  pagada’, algo que, por desgracia, solo en contadas  ocasiones se cumple.

Las marcas, por su parte, también comienzan a ser más cautelosas, conscientes del riesgo reputacional  que implica asociarse con estas prácticas tan poco  transparentes. En este contexto, parece previsible  que el futuro del marketing de influencers dependa,  en gran medida, de su capacidad para recuperar la  credibilidad perdida mediante una comunicación  honesta y responsable. 

Las autoridades deben requerirlo imperativamente".