'El Parque de atracciones'
Jose María Prieto, Smiler and Founder de Smilebrand, ofrece su particular visión del panorama publicitario en nuestra ya clásica sección ‘Anuario 2025/2026. Un año de publicidad’. ¡No te la pierdas!
"Recuerdo hace unos cuantos años, quizás demasiados, que mi tio Geli nos solía llevar al Parque de Atracciones de Madrid todos los sábados. La rutina era siempre la misma. Llegábamos a casa de mi abuela, que era donde él vivía y corríamos a su habitación para tirarnos encima de él y despertarle. Mis 2 hermanos y yo lo vivíamos como un ritual mágico. Era, y lo sabíamos, el preludio de algo maravilloso. Nervios, miedo y excitación en un cóctel maravilloso que precedía lo que iba a pasar. Cuando se despertaba, cogíamos su “2 caballos” blanco y nos dirigíamos al “Parque”, como lo llamábamos. Muchas de las veces, descapotados y provocando un zig-zag en el volante que, con aquella amortiguación increíble, resultaba en una suerte de barco en medio de una tempestad. Nos hacía reír. Y mucho. Cuando entrábamos en el “Parque”, decidíamos a qué 5 atracciones queríamos subir. Por aquel entonces, la montaña rusa “7 picos” era el plato fuerte. Y con los ojos abiertos a no poder más, nos sentábamos en aquel coche y nos agarrábamos hasta que nos dolían las uñas. La primera subida siempre te recordaba que no deberías haber subido. El miedo y la tensión se apoderaban de todos nosotros. En la cima, de repente un silencio…un silencio que parecía eterno…y…comenzaba la locura. Nuestros cuerpecitos se balanceaban de un lado a otro. Y lo hacían con brusquedad. Los chillidos eran muy fuertes y continuos. La excitación, máxima. Ya no había miedo, había disfrute. Y locura. Y euforia. Y entusiasmo. Una bajada. Un giro brusco a la derecha. Y otro a la izquierda. Más rápido. Más aún. Y otra subida. Y más velocidad…Hasta que aquel coche llegaba al final de la atracción y daba un frenazo. En aquel momento, lo único que queríamos era repetir. Y con esa idea volvíamos a casa, pasando por la cervecería “La Cruz Blanca” de goya, que era parada obligatoria para nuestro tío y tristemente hoy es una oficina de Orange, imaginando cómo sería la siguiente semana.
Pues bien, 2026 viene así. Con curvas. Muchas curvas políticas, económicas y sociales. Con balanceos de IA, presupuestos, estrategias y puertas que se abrirán o no. Con velocidad y, seguramente, algún movimiento brusco. Pero cuando acabe, cuando lleguemos al final, seguro que querremos volver a subirnos de nuevo. Habremos disfrutado, gritado e incluso sentido miedo. Pero tendremos ganas de repetir. Y volverlo a repetir.
Y nos quedará en el recuerdo.
Así que, subámonos y disfrutemos".