"Recuerdo hace unos cuantos años, quizás demasiados, que mi tio Geli nos solía llevar al Parque de Atracciones de Madrid todos los sábados. La rutina era siempre la misma. Llegábamos a casa de mi abuela, que era donde él vivía y corríamos a su habitación para tirarnos encima de él y despertarle. Mis 2 hermanos y yo lo vivíamos como un ritual mágico. Era, y lo sabíamos, el preludio de algo maravilloso. Nervios, miedo y excitación en un cóctel maravilloso que precedía lo que iba a pasar. Cuando se despertaba, cogíamos su “2 caballos” blanco y nos dirigíamos al “Parque”, como lo llamábamos. Muchas de las veces, descapotados y provocando un zig-zag en el volante que, con aquella amortiguación increíble, resultaba en una suerte de barco en medio de una tempestad. Nos hacía reír. Y mucho. Cuando entrábamos en el “Parque”, decidíamos a qué 5 atracciones queríamos subir. Por aquel entonces, la montaña rusa “7 picos” era el plato fuerte. Y con los ojos abiertos a no poder más, nos sentábamos en aquel coche y nos agarrábamos hasta que nos dolían las uñas. La primera subida siempre te recordaba que no deberías haber subido. El miedo y la tensión se apoderaban de todos nosotros. En la cima, de repente un silencio…un silencio que parecía eterno…y…comenzaba la locura. Nuestros cuerpecitos se balanceaban de un lado a otro. Y lo hacían con brusquedad. Los chillidos eran muy fuertes y continuos. La excitación, máxima. Ya no había miedo, había disfrute. Y locura. Y euforia. Y entusiasmo. Una bajada. Un giro brusco a la derecha. Y otro a la izquierda. Más rápido. Más aún. Y otra subida. Y más velocidad…Hasta que aquel coche llegaba al final de la atracción y daba un frenazo. En aquel momento, lo único que queríamos era repetir. Y con esa idea volvíamos a casa, pasando por la cervecería “La Cruz Blanca” de goya, que era parada obligatoria para nuestro tío y tristemente hoy es una oficina de Orange, imaginando cómo sería la siguiente semana.
Pues bien, 2026 viene así. Con curvas. Muchas curvas políticas, económicas y sociales. Con balanceos de IA, presupuestos, estrategias y puertas que se abrirán o no. Con velocidad y, seguramente, algún movimiento brusco. Pero cuando acabe, cuando lleguemos al final, seguro que querremos volver a subirnos de nuevo. Habremos disfrutado, gritado e incluso sentido miedo. Pero tendremos ganas de repetir. Y volverlo a repetir.
Y nos quedará en el recuerdo.
Así que, subámonos y disfrutemos".