¿Cómo nació la idea del proyecto?
Lucas Fernández (LF): La idea nació de algo muy sencillo: quería transmitir la sensación que siempre he tenido desde niño al ir al cine. Para mí, el cine ha sido siempre un lugar mágico, casi un refugio. Cuando pensé en el spot preferí trabajar desde esa emoción tan pura que todos reconocemos cuando se apagan las luces y empieza la película. Desde ahí surgió todo lo demás: el concepto, la estética y la narrativa.
¿Qué ha sido lo más difícil del proceso creativo?
Lucas Fernández (LF): Curiosamente, lo que más esperaba que se complicara —como el casting o trabajar con un equipo numeroso— fue lo más fluido. El casting de actores fue sencillo, incluso trabajar con menores resultó una experiencia muy enriquecedora. También tuve mucha suerte porque mis compañeros se implicaron desde el minuto uno y pudimos formar un equipo técnico sólido y motivado.
Lo realmente complicado llegó en la postproducción, especialmente al intentar conseguir la ambientación de luz que imaginaba. Quería que la atmósfera transmitiera esa mezcla de misterio y calidez que sentimos al sentarnos en una sala de cine. Conseguirlo requirió muchas pruebas, retoques y paciencia. Ahí fue clave contar con el apoyo de los profesores, que nos guiaron para lograr el acabado que buscábamos.
¿Qué creéis que diferencia a vuestra generación creativa?
Lucas Fernández (LF): Creo que nuestra generación tiene una mezcla muy particular de curiosidad, valentía y capacidad de adaptación. Hemos crecido rodeados de pantallas, formatos y narrativas muy distintas entre sí, y eso nos ha hecho perder el miedo a experimentar. No nos asusta mezclar géneros, romper estructuras o explorar nuevas formas de contar historias.
¿Qué supone para vosotros este premio?
Lucas Fernández (LF): Para nosotros este premio supone muchísimo. Por un lado, es un reconocimiento enorme del esfuerzo y del cariño que hemos puesto en el proyecto. Hemos trabajado como un equipo de verdad, aprendiendo a escucharnos, a resolver problemas y a confiar en nuestras decisiones creativas. Que un jurado externo reconozca ese trabajo nos hace sentir que todo ese proceso ha merecido la pena.
¿Cómo preparáis a los alumnos para enfrentarse a entornos de trabajo exigentes y multidisciplinares?
Carlos Manzano (CM): En nuestro ciclo trabajamos desde el primer día con una metodología basada en proyectos reales y entornos profesionales simulados, que obliga al alumnado a coordinarse, comunicarse y tomar decisiones en situaciones muy similares a las que encontrarán en el sector audiovisual. Cada módulo no funciona como una isla, sino como parte de una estructura mayor: el alumno aprende realización, producción, iluminación, guion, regiduría y postproducción de forma integrada, entendiendo cómo cada área influye en las demás.
Además, potenciamos dinámicas de trabajo en equipo, roles rotativos y entregas con plazos exigentes, igual que en una producción profesional. Esta combinación les ayuda a gestionar la presión, adaptarse a diferentes equipos de trabajo y enfrentarse a retos técnicos y creativos con solvencia. El objetivo es que adquieran una visión completa del proceso audiovisual, desde la idea hasta la entrega final.
¿Qué papel juegan festivales como los Premios SHOT en la evolución académica del alumnado?
Carlos Manzano (CM): Festivales como los Premios SHOT son una oportunidad excepcional para que el alumnado mida su nivel en un contexto real de industria, reciba feedback externo y confronte su trabajo con el de jóvenes creadores de otros centros. Supone una motivación extraordinaria: les obliga a elevar su estándar de calidad, a cuidar la narrativa y la técnica, y a presentar proyectos competitivos y profesionalmente acabados.
Además, participar en festivales les permite vivir la dimensión pública del audiovisual, aprender a comunicar su obra, enfrentarse a jurados y, sobre todo, comprender que su trabajo puede tener impacto fuera del aula. Esta experiencia contribuye decisivamente a su crecimiento personal, creativo y profesional.
¿Este premio refuerza vuestra apuesta por el audiovisual y el cine como espacios formativos estratégicos?
Carlos Manzano (CM): Sin duda. Este premio en la categoría para jóvenes realizadores confirma que nuestra apuesta por el audiovisual y el cine como ámbitos formativos estratégicos es acertada y necesaria. No se trata solo de enseñar técnica, sino de formar narradores capaces de conectar con el público, innovar y trabajar con la profesionalidad que exige la industria.
Cada reconocimiento externo reafirma nuestro compromiso con una enseñanza práctica, exigente y cercana a la realidad profesional, en la que los estudiantes no solo aprenden a manejar equipos, sino a pensar, crear y producir contenidos con criterio. Para nosotros, este premio no es un punto final, sino un impulso para seguir fortaleciendo los itinerarios creativos, renovando equipamiento y generando más oportunidades de participación en proyectos y festivales.