El apagón que iluminó el poder de la publicidad exterior

apagón 2025

El gran apagón que afectó el pasado lunes 28 de abril a España no solo dejó a oscuras hogares, oficinas y comercios: también provocó un colapso temporal del sistema de transporte público, generando aglomeraciones en paradas de autobús, estaciones y puntos neurálgicos del espacio urbano. En ese contexto, la publicidad exterior (OOH) demostró una vez más su papel esencial como canal de comunicación resiliente y de alto impacto.

Cuando los dispositivos móviles pierden cobertura y las plataformas digitales se detienen, los soportes físicos —como marquesinas, mupis o vehículos vinilados— se mantienen visibles. Son una infraestructura urbana que no depende de la electricidad del usuario ni de la conectividad de red para seguir comunicando. El lunes, mientras miles de ciudadanos esperaban su transporte, fueron precisamente esos puntos los que captaron la atención y ofrecieron un espacio publicitario de altísima eficacia.

Y es que el apagón no solo movilizó a aquellos que vieron su rutina forzada a reorganizarse, sino que muchas personas salieron a la calle en busca de ocio, socialización o mera información en un momento en el que el entretenimiento digital también alcanzó el cero absoluto y el espacio público se convirtió en un lugar de convivencia y conectividad.

Lo ocurrido ayer es un recordatorio de que, en las ciudades del presente y del futuro, la publicidad exterior no es solo un canal: es parte de la infraestructura crítica de comunicación urbana. Y, actualmente, existen plataformas que hacen posible que ese canal, tradicionalmente analógico, se gestione hoy con la precisión de una campaña digital, pero con la robustez que solo ofrece el espacio físico.

En un mundo cada vez más expuesto a interrupciones, el OOH se posiciona como el medio antifrágil por excelencia: se activa cuando otros fallan, y se fortalece cuando la ciudad más lo necesita.