'El “Homo Linkedin”'

Artículo de opinión en exclusiva para el Periódico PublicidAD de Jesús Romero del Hombre Bueno, Director de operaciones en Grow. ¡No te lo pierdas!
jesus grow

"En el neoplaneta Linkedin, donde la profesionalidad y la búsqueda de conexiones auténticas supuestamente prosperan, se ha desarrollado una nueva especie insólita que ha elevado el networking a un acto de oratoria performativa.

Un nuevo espécimen tan fascinante como exasperante, el Homo Linkedin, un profesional del humblebrag, un maestro del autopostureo, un genio en el arte de disfrazar la vanidad en virtud, un cazador de visibilidad cuyo único compromiso es consigo mismo.

Más allá del consabido círculo de endogamia que caracteriza a esta y a todas las redes sociales, el Homo Linkedin selecciona bien sus intervenciones, de tal manera que en cada interacción hay un ejercicio de matemática pura: cada palabra suya está calculada como una inversión hacia ese dulce retorno en forma de alcance.

Su estilo de escritura es digno de un thriller emocional. Loas, Citas y referencias culturetas pueblan sus párrafos en un ejercicio repetido que no busca sino el autobombo.

Mira que es sencillo reforzar un contenido con un like, un “me gusta” o un compartir, interacciones rápidas e intuitivas, propias del canal. Pero no. El nuevo espécimen tiene tendencia a ponerse intenso y cada comentario se convierte en una suerte de mini-discurso en el que nuestro Homo Linkedin quiere brillar más que el comentado. Porque, después de todo, ¿cómo va alguien a leer sus palabras y no reconocer la profunda conexión que tiene con el éxito de los demás? Lo estoy viendo, dándole al botón de enviar y pensando: Ahora, observad todos cómo conecto la grandeza ajena desde mi propio pedestal.

A estas alturas ya puedo decir que el Homo Linkedin es un auténtico brasa. Y tú lo sabes, porque lo has pensado y lo has comentado mil veces. Y sin embargo, en lugar de ignorarlo o confrontarlo, te encuentras haciéndole el juego, dejando un “me gusta” o lanzándole un comentario blandito que no hace más que inflar su ego y perpetuar el problema convirtiéndonos así en cómplices de su delirio de grandeza y convirtiéndolo en un ciclo infinito de adulación y cinismo en el que participamos sin cuestionarlo.

Tal vez sea más cómodo seguir el juego que ignorarlo; tal vez sea más fácil soltar un “me gusta” y pasar al siguiente post. Pero cada vez que lo hacemos, no estamos solo validando al Homo LinkedIn; estamos creando un espacio donde la autenticidad pasa a segundo plano, y donde la superficialidad triunfa. ¿Os suena? Seguramente todos llevemos un Homo Linkedin dentro, que aflora con cada oportunidad de poder levantar la mano y decir aquello de: ”¿Qué hay de lo mío?”

Por otro lado, no le quito mérito en cuanto a dedicación. El Homo LinkedIn dedica muchas horas a esto. Se convierte en un auténtico yonki de su propia narrativa, necesitado del chute diario de validación, y al final uno se pregunta: ¿trabaja realmente o simplemente vive para mantener esa ilusión profesional impecable? Pero ¿qué pasaría si, de repente, dejáramos de prestar atención? ¿Si en lugar de darle ese “me gusta” mentiroso, simplemente pasáramos de largo? ¿Se esfumaría su relevancia, o acaso la red ha llegado a un punto donde necesita de esta superficialidad para funcionar?

Al final, el Homo LinkedIn no es solo un personaje; es un espejo que refleja una verdad incómoda: la autenticidad ha perdido terreno frente a la autopromoción calculada, la adulación fácil y el mamoneo. Y mientras sigamos alimentando su presencia con nuestra indiferencia activa, seguiremos viendo al Homo LinkedIn crecer y multiplicarse".