'IA en publicidad: un reto estructural'

Artículo de opinión en exclusiva de José Antonio Alguacil (FEFO), publicitario y consultor en comunicación estratégica. ¡No te la pierdas!
FEFO

"Asistimos a una de las mayores transformaciones que ha vivido la industria publicitaria. Las grandes multinacionales están haciendo esfuerzos visibles por integrar la inteligencia artificial en su negocio: plataformas propias, hubs internos, nuevos servicios “IA-driven”, anuncios de capacidades avanzadas. Cada una a su manera, quieren liderar la creación con IA y ocupar un lugar relevante en este nuevo ciclo. Sin embargo, no todas las aproximaciones son iguales. En la mayoría de los casos, la inteligencia artificial está siendo tratada como producto o como una nueva línea de servicios. La IA se incorpora a la estructura existente como una capa tecnológica adicional, sin replantear qué consecuencias tiene sobre los flujos de trabajo, las jerarquías o los modelos de decisión. Se añade tecnología, pero no se rediseña la organización. 

En este contexto resulta especialmente reveladora la intervención de Martin Sorrell, chairman de S4 Capital, en el CES 26. Ver a un grupo publicitario implicarse en los grandes foros de innovación, con perfiles nativos de IA, es una declaración de intenciones clara: estar donde se define el futuro operativo del sector. Sorrell señaló que la inteligencia artificial está transformando con rapidez a pequeñas organizaciones y a profesionales independientes, mientras que apenas modifica el funcionamiento real de las grandes agencias, porque su propia estructura lo impide. 

Ese diagnóstico ayuda a entender lo que ocurre hoy en muchas grandes compañías. La IA automatiza tareas, acelera entregables y refuerza sistemas de control, pero no altera los procesos. La toma de decisiones sigue siendo estructural. La inteligencia artificial actúa como una capa más que se superpone al modelo existente. Según Sorrell, el valor real de la IA aparece cuando se simplifica el flujo de trabajo de la agencia: menos silos, menos intermediación, menos fricción entre decisión y ejecución. Por eso su impacto es tan potente a nivel individual y tan débil en organizaciones complejas. La tecnología multiplica la capacidad allí donde el flujo no ofrece resistencia. 

Este planteamiento explica también las barreras a una adopción efectiva. Simplificar workflows tensiona estructuras diseñadas durante años para controlar, justificar y proteger decisiones. Y por eso, como apunta Sorrell, la adopción real no vendrá impulsada por el entusiasmo tecnológico del CMO, sino por la presión económica del CFO. Coste, productividad y unit economics acaban llevando la conversación a procesos, responsabilidades y modelo operativo. 

La inteligencia artificial actúa así como un espejo de las organizaciones. No crea capacidades nuevas, expone las que ya existen. Amplifica la flexibilidad o amplifica la rigidez. En estructuras ligeras acelera decisiones y ejecución. En estructuras complejas añade fricción. El debate, por tanto, no es creativo ni tecnológico. Es estructural. Y la pregunta que queda abierta para la industria es directa: ¿están las grandes multinacionales preparadas para cambiar cómo trabajan, o la IA acabará siendo solo otra capa más sobre modelos que ya muestran sus límites?".