'El interés de una mosca en la cabeza de Einstein'

Llega una nueva edición del 'Especial Agencias' en la cual participan los profesionales más destacados del sector de la publicidad y del marketing. Hoy le toca el turno a Alba Sala Morera, Strategy & Innovation director de PHD Media Spain

 

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"Permíteme ser cauta. Permíteme ir despacio en formarme una opinión. Permíteme que, en esta espiral de productividad y de objetivos direccionales en la que vivimos sumergidos, permíteme que te diga que no tengo claro mi parecer. Permíteme que en este punto dude sobre cómo conectar dos pensamientos: Por un lado, que siento alejado de un propósito verdaderamente beneficioso para el ser humano el avance de la inteligencia artificial; y, por el otro, que ese avance responde a una energía imparable que peca de productividad desaforada, de incluso tozudez y de masculinidad.

Efectivamente, la IA nos permitirá hacer muchas más cosas, de forma mucho más rápida y certera. Quizás sea por nuestra condición humana de ser confiados en que nuestra inteligencia será la que dominará el ritmo de desarrollo de esta tecnología. La IA no son robots con armas que vienen a eliminar/salvar el mundo a base de consignas de despedida cariñosas; son algoritmos que aprenden un billón de veces más rápido que cualquier humano, que sistematizan, reducen y automatizan tareas con una resolución mucho más perfecta que la que cualquier humano. Mientras reflexionaba sobre qué opinar en este texto, leí que el CEO de Klarna revelaba el plan de la compañía de reducir la fuerza de trabajo en un 50% y sustituirla por la IA. Pensándolo desde una perspectiva (narcisista) empresarial, puedo entender el valor de implementar la tecnología para ser más y mejor que mi competidor por menos.

Imaginemos que la gran mayoría de las empresas invierten en algoritmos que les harán ser mejores que sus competidores. Imaginemos ahora que no son sólo empresas, son instituciones, gobiernos. Acabaremos en una desembocadura en la que serán las máquinas quienes acabarán tomando decisiones por nosotros. Sin querer menoscabar las ventajas de la IA, no puedo evitar pensar qué pasaría en nuestra sociedad si este tiempo de dinámicas se implementasen de forma generalizada. Esto me lleva a la idea de desarrollar la IA que no busque la productividad per se y la superación del otro, sino que aprecie las necesidades de los demás, un enfoque más nutritivo, desde la empatía, la creatividad y la colaboración.

“En el 2045, la IA será un billón de veces más inteligente que los humanos. Es la base comparable de una mosca con la mente de Einstein. ¿Cómo conseguiremos mantener los intereses de una mosca en la mente de Einstein?” - Mo Gawdat".