"Vivimos un mundo en constante evolución y trabajamos en un sector, que corre, si es posible, más deprisa aún. Un sector caracterizado por la innovación tecnológica y la necesidad de adaptación a las nuevas formas de consumo, a los nuevos perfiles de consumidores y a las nuevas necesidades de clientes, agencias y medios.
La publicidad se ha transformado en una verdadera herramienta estratégica apoyada en plataformas digitales, técnicas de recogida y análisis de información de usuarios, segmentación de audiencias, personalización de mensajes, nuevas tecnologías e Inteligencia Artificial. Un ecosistema digital que se enfrenta a grandes desafíos como la privacidad de los datos, la saturación publicitaria y la necesidad de demostrar el retorno de la inversión, la transparencia y la relevancia. Y aunque en la era de los algoritmos y el big data, la inteligencia artificial se ha convertido en ese recurso indispensable para las agencias de medios publicitarios (desde la planificación programática o la hiper segmentación de audiencias hasta la predicción de comportamientos y el aumento de la eficiencia de las campañas), a pesar de su velocidad y capacidad analítica, la IA no puede reemplazar la intuición, el criterio ético y la sensibilidad cultural del componente humano.
Es evidente que las agencias de medios debemos estar, y estamos, en ese camino de revolución tecnológica, pero, es importante no dejar atrás ese lado más humano ya que se puede convertir en un gran valor diferencial del servicio que las agencias damos a nuestros clientes en un sector cada vez más orientado al dato. El conocimiento, la experiencia, la cercanía y el acompañamiento deben seguir siendo el eje de valor de las agencias que, apoyadas en el nuevo conocimiento de herramientas colaborativas de IA, automatización o análisis de información podrán ofrecer un servicio más eficiente, eficaz y creativo a sus clientes.
La IA transforma los procesos informativos, pero el criterio, la ética, la interpretación, el análisis y la creatividad humana son esenciales e insustituibles. Los profesionales deben aprender a usar estas tecnologías sin perder su rol de mediadores críticos y responsables. No podemos negar las grandes ventajas de la IA para las agencias, pero ¿es esto suficiente para construir marcas con propósito y relevancia cultural? La respuesta es no. La IA carece de perspectiva crítica, de la capacidad de leer entre líneas y de entender los matices de una cultura, de una coyuntura social o de un insight emocional profundo. Puede optimizar un anuncio, pero no puede definir por qué ese anuncio debería existir ni qué historia debería contar.
En tiempos de sobreinformación, fake news, KPI’s, rendimiento y rentabilidad… El juicio humano es más importante que nunca".