"El 25 de enero es el Día Internacional de la Publicidad y, como toda profesión que se precie, nosotros también tenemos nuestro propio patrón: San Publicito. No se trata de una figura religiosa canónica, pero en el gremio publicitario sentimos devoción por él. ¿Cómo no hacerlo si en Ogilvy Spain viene con un viernes festivo bajo el brazo y nos concede un pequeño respiro en pleno enero?
Dicen que los santos patrones defienden y protegen a aquellas comunidades con las que tienen una afinidad especial. Por lo tanto, a nuestro querido San Publicito se le atribuye la labor de velar por la prosperidad del sector publicitario y de las personas que formamos parte de él. Así que aquí estoy, poniendo a prueba su intercesión divina, aprovechando la ocasión para enviarle una serie de ruegos y peticiones en nombre de nuestra industria. Esta carta abierta a San Publicito pretende recoger reflexiones, deseos y reivindicaciones que surgen habitualmente en conversaciones con colegas que, como yo, adoran esta profesión y desean lo mejor para ella.
San Publicito, en este día, te pedimos…
- Mayor conciencia colectiva como sector. Ayúdanos a no vernos como meros competidores, sino como parte de un grupo que comparte una misma pasión y enfrenta desafíos comunes. No dejes que la ambición individual nos ciegue y nos lleve a aceptar condiciones desfavorables para el conjunto de la profesión. Recuérdanos que los límites son necesarios y nos protegen.
- Valentía para defender el valor de nuestro trabajo. Guíanos para recuperar la fe en nosotros mismos, en nuestros procesos y en nuestras ideas cuando nos veamos cuestionados. Permítenos comunicar con asertividad y respeto lo que nosotros necesitamos para poder dar respuesta a las necesidades de nuestros clientes. Y, si puede ser, líbranos de los briefs que exigen ser resueltos para antes de ayer.
- No retroceder en conciliación. San Publicito, queremos poder envejecer en esta industria, no a causa de ella y de su ritmo agotador. Preserva el tiempo libre, la flexibilidad horaria y el teletrabajo, políticas que nos permiten compatibilizar nuestra vida personal y profesional. Ilumínanos para que veamos que el talento y la productividad florecen en entornos de confianza y libertad.
- Colaboración y trabajo en equipo. A veces el ego nos tiende trampas y hace que olvidemos que las mejores ideas son fruto de la inteligencia colectiva. Vela para que alrededor de la misma mesa se reúnan siempre diferentes perspectivas, habilidades y conocimientos, y que de esa unión entre departamentos y con nuestros clientes surja la magia.
- Que la igualdad de género siga abriéndose camino. Tú bien sabes que cada vez hay más talento femenino en posiciones de liderazgo. Pero seguro que tampoco se te escapa que aún hay ciertas creencias y barreras que limitan el crecimiento y el bienestar profesional de las mujeres. Por ello, te rogamos que nos otorgues la fuerza para desterrar el síndrome de la impostora de una vez por todas, y que la participación activa de los hombres en esta lucha no sea un milagro, sino la norma.
- Curiosidad y mente abierta ante los cambios. El mundo se transforma a gran velocidad y, a veces, la comodidad de lo conocido nos hace mirar con recelo lo nuevo. El sector necesita energía, entusiasmo y visión para abrazar los cambios y adoptar nuevas formas de hacer las cosas que nos lleven a superarnos, a seguir aprendiendo cada día y, sí, también a divertirnos mientras lo hacemos.
Ay, San Publicito, tú que te pensabas que con lo de darnos un viernes libre ya habías cumplido, y aquí no paramos de pedir. Pero qué le vamos a hacer, te ha tocado una profesión de inconformistas a quienes eso de “virgencita, virgencita, que me quede como estoy” no nos va nada. Por nuestra parte, intentaremos no solo rogar, sino también actuar. Porque sí, esto también va de trabajo en equipo que nos hace avanzar.
¡Feliz Día de la Publicidad!"